1520428602887P. Pegueros: “¿Cómo era el lenguaje de Pablo VI?... ¿Utilizaba un lenguaje muy culto, que poca gente de su tiempo lo entendiera?... ¿Era diferente a Pío XII?... Gracias…”

Alfonso García Fernández (Morelia).

En 1916 apareció en Génova, Italia, un libro de Giovanni Maria Vian, titulado “Un hombre como ustedes”, que recoge los textos principales del Papa Montini. Lo que más resalta este autor es la moderna simplicidad del lenguaje de San Pablo VI. Un lenguaje que no cambió mucho después de su elección como sucesor de San Juan XXIII.

Es cierto que el lenguaje con que escribía o hablaba a la gente parece más solemne pero no pierde su claridad ni su sinceridad. Es siempre un lenguaje elegante pero al mismo tiempo popular. Unos escritos cultos pero sin el tono de un catedrático. Los suyos han sido discursos públicos que resisten al paso de los años. Esta es la primera sorpresa que ofrece este libro de Vian.

Un musulmán, embajador en Roma ante el gobierno italiano, le decía a otro diplomático que era católico: “Pablo VI es un gran hombre, pero aconséjenle ustedes que sonría con más frecuencia”.

Se dice comúnmente que para muestra basta un botón. En el libro citado, aparecen muchos botones. Hay uno fácil de encontrar y leer, que seguramente hace cambiar la idea que puede uno hacerse de Paulo VI por su seriedad con que aparece en sus fotografías. Se trata de un discurso que pronunció en la Capilla Sixtina en la Misa de los Artistas, invitados el jueves de la Ascensión, el 7 de mayo de 1964.

Con el corazón en la mano les dice “¿Me permiten hablar con franqueza? Ustedes nos han abandonado un poco, se han ido lejos, a beber a otras fuentes”. El Papa no adula a sus huéspedes, los desafía. Así: “Muchas veces no se sabe qué dicen ustedes. Ni ustedes tampoco. De ahí nace una Babel, una confusión. ¿Y entonces dónde está el arte?” “Pero para ser sincero y leal”, continúa el Papa, “reconocemos que también nosotros les hemos causado algunas tribulaciones”. (Esta es una palabra de la Lombardía que indica ternura).Y concluye con una llamada a los artistas: “¿Hacemos las paces? ¿Hoy? ¿Aquí? ¿Quieren que volvamos a ser amigos? ¿Es todavía el Papa amigo de los artistas?”

El Papa Francisco usa con frecuencia este tono tan familiar y tan porteño (de Buenos Aires). Pero Montini hablaba así hace más de 50 años, cuando la sociedad era más tiesa y formal (tal vez más educada).

Ciertamente que Montini no tenía aquel estilo brillante con que escribía Pío XII. Haciendo un resumen sencillo de lo que fueron tres Papas seguidos se dice que con Pío XII subió a la silla de Pedro la clase aristocrática italiana, con Juan XXIII el mundo de los campesinos y con Pablo VI tuvimos a la clase media, a los profesores, los médicos, los abogados. Su mérito mayor: haber continuado la reforma de la Iglesia de sus dos antecesores.