ooyoPadre Pegueros: “¿Cómo creemos que Cristo Resucitó?... ¿Cómo se realizó la Resurrección de Jesús?... ¿Qué significa para nosotros este misterio de Cristo Resucitado?... saludos…

Familia Pérez-Coronado (Morelia).

La historia de Jesús de Nazaret no termina con su Muerte en la Cruz. Numerosos milagros manifiestan con claridad que Cristo ahora vive en la Gloria de la Resurrección, como Señor que nos da al Espíritu Santo para que tengamos la vida nueva.

“Ante todo, les he transmitido lo que yo mismo había recibido: que Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras; que fue sepultado y resucitó al tercer día según las Escrituras, que se apareció a Pedro y después a los Doce” (1Cor 15). Con estas palabras sencillas pero inmensas, San Pablo nos pone ante la Muerte y Resurrección de Cristo invitándonos a reflexionar sobre ellas. Lo mismo hago yo con los que lean esta sencilla página de evangelización.

Yo también he recibido por tradición, desde niño, este alegre anuncio: “Jesús ha muerto y resucitado”, lo cual constituye el centro de toda nuestra fe cristiana y centro también de la predicación de los Apóstoles y de la Iglesia de todos los tiempos.

La Resurrección de Jesús es obra de la Santísima Trinidad. Las tres Personas actúan juntas a la vez y manifiestan su propia originalidad. Se realiza por el poder del Padre que ha resucitado a su Hijo y de este modo ha introducido su humanidad –con su Cuerpo– en la Trinidad. San Pablo insiste en la acción del Espíritu Santo, que ha vivificado la humanidad muerta de Jesús y la ha llamado al estado glorioso de Señor y Salvador (Ef 3,10).

En cuanto al Hijo, Él realiza su propia Resurrección en virtud de su poder divino. Así dice el propio Jesús: “Tengo poder para dar mi vida y para recobrarla después” (Jn 10,18).

Los Apóstoles no inventaron la Resurrección de Jesús. Se trata, con claridad, de un acontecimiento histórico que se puede demostrar por la señal del sepulcro vacío y por la realidad de los valiosos testigos a los que se les apareció vivo. Pero Jesús resucitó para no volver a morir jamás. Lázaro y los demás resucitados por Jesús volvieron a la vida que antes tenían, pero luego murieron. Jesús no vuelve a morir, porque la muerte no tiene ningún dominio sobre Él. Al resucitar, el Cuerpo de Jesús se llena del poder del Espíritu Santo; participa de la vida divina en el estado de su gloria, tanto que San Pablo puede decir de Cristo Jesús que es “el hombre celestial”, “se hizo un espíritu que da vida” (1Cor 15,45).

Por el Bautismo hemos sido incorporados al misterio de Muerte de Jesucristo, para que ya no vivamos en el pecado ni nos dejemos esclavizar por las pasiones: “Que nunca más reine en nosotros el pecado”.

Por el Bautismo también hemos sido injertados en la Resurrección de Cristo, para que vivamos en adelante una vida nueva: la del Espíritu Santo. Ésta es nuestra vocación para siempre: vivir unidos al Padre por Jesucristo su Hijo en el Espíritu de Amor.