¿Este mundo es maligno?

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Padre Pegueros: “¿Este mundo es maligno?... ¿Cuál es la actitud que todo cristiano está llamado a tener frente al mundo?... ¿Cuál es la enseñanza que Cristo nos dejó a sus seguidores?… Bendíganos, Padre… Saludos…”

Familia Pérez-Cansino (Morelia).

La realidad del mundo ha suscitado siempre dificultades en el terreno espiritual y ha sido valorada de manera contradictoria. La misma palabra “mundo” se presenta con significados diversos y puede asumir un contenido muy variado. El sentido que le hemos de dar debemos deducirlo del contexto en que lo encontremos.

La Palabra de Dios presenta al mundo necesariamente como criatura que depende de Dios y que está confiada a la responsabilidad y cuidado del hombre (Gén, 1,26; 2,15). Cuando afirma que “todo ha sido hecho muy bien”, exalta la grandeza de la obra de Dios asociada a la esfuerzo de la actividad humana.

En la Sagrada Escritura encontramos el término “mundo” con diversos significados. A veces indica el universo, o bien la tierra como un ambiente del hombre, y también el mundo de los hombres. En este sentido, aparece muchas veces como la humanidad que está en contra de la salvación traída por Jesucristo (Jn 7,7; 15,18) y gobernada por el maligno. Pero el Señor Jesús vence a este mundo malo: “Tengan confianza, Yo he vencido al mundo” (Jn 16,33).

Por el pecado de Adán, el mundo entró en rebeldía contra el hombre y contra Dios y el demonio comenzó a reinar, pero sólo en apariencia, porque Dios no le dio tanto poder. El mundo gime por su liberación, “anhela ser admitido a la libertad de la gloria de los hijos de Dios”. Pero el mundo no puede redimirse a sí mismo. “Porque, si por la transgresión de uno solo murieron todos, mucho más la gracia de Dios y el don de la gracia de un solo hombre, Jesucristo, se difundirá sobre todos” (Rm 5,15).

Jesucristo, en su vida terrena, hecho a andar el Reino de Dios, su Padre: un nuevo orden caritativo y pacífico. Pero los primeros cristianos entendieron muy pronto que siendo Dios el autor del mundo, está la Creación entera bajo su dependencia y cuidado y sigue pidiendo al hombre su colaboración. Escribe el Pastor de Hermas: “Dios creó el mundo para el hombre y sometió toda la creación al hombre, dándole el dominio absoluto sobre todo lo que hay bajo el cielo”. El cristiano ha de ser un hombre nuevo en Cristo, para que el mundo se salve.

También comprendieron que en el mundo predominan normas y costumbres empapadas del mal. San Clemente de Alejandría invita a todo cristiano a vivir en el mundo, pero dominando el espíritu mundano. A residir en el mundo, pero librándose de su mentalidad.

Para algunos cristianos, existe el llamado de Dios para abandonar el mundo, pero nunca como huida. Aun en el momento de la persecución, Cristo pide huir de una ciudad a otra, no dice: todos los perseguidos huyan al desierto.

La mayoría de los cristianos son laicos. Es voluntad divina que se santifiquen inmersos en el mundo, descubriendo las riquezas del Espíritu de Cristo que renovará al mundo.