¿Pablo VI es el Papa de la Evangelización?

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Padre Pegueros: “¿Pablo VI es el Papa de la Evangelización?... ¿Cuál es la importancia de su exhortación apostólica ‘Evangelii nuntiandi’ para la Iglesia?... ¿No fue, además, importante para la Iglesia que peregrina en América Latina?... Lo saludamos…”

Vidal Arriaga Díaz (Morelia).

El 8 de diciembre de 1975, a los 10 años de la conclusión del Concilio Vaticano II, y como fruto de la III Asamblea General del Sínodo de los Obispos, Pablo VI publicaba la Exhortación apostólica llamada “Evangelii Nuntiandi” (EN), centrada toda ella en el tema crucial de la Evangelización del mundo contemporáneo. Este 8 de diciembre cumple 43 años.

La palabra evangelización significa la realización del mandato misionero universal de Cristo: “Vayan y hagan discípulos míos a todos los pueblos y bautícenlos…” (Mt 28,19). No aparece en el Nuevo Testamento y el Concilio la usó con mucha discreción: 31 veces en todos sus documentos contra más de 140 veces que utiliza la palabra “misión”.

La EN de Pablo VI, que muchos consideran uno de los mejores documentos pontificios del pasado siglo XX, recapitula las enseñanzas del Vaticano II en clave de evangelización, señalando con mayor claridad aún los temas siguientes: el primer evangelizador es Cristo; “evangelizar constituye la dicha y vocación propia de la Iglesia, su identidad más profunda. Ella existe para evangelizar”. Y también: “La evangelización es algo inherente a la auténtica naturaleza de la Iglesia”. La evangelización es un proceso complejo que supone la renovación de la naturaleza humana, transformación que sólo es posible con la trasformación de cada hombre a través de la novedad del Bautismo y de la vida según el Evangelio.

Pablo VI señala que “los púlpitos del siglo XX” se han multiplicado: son todos los medios modernos de comunicación social, sin dejar el más importante, que es la evangelización realizada “de persona a persona”, que comienza por el testimonio, ya que el mundo de hoy escucha más a los testigos que a los maestros.

Los agentes de la evangelización han de ser todos los bautizados: el Papa, los Obispos, los sacerdotes, los religiosos, los seglares, la familia (la Iglesia doméstica) y los jóvenes. En esta evangelización, todos los esfuerzos que se pongan en las técnicas y en la preparación de los anunciadores serán infecundos si no están vitalizados por el Espíritu Santo, el agente principal de la evangelización: Él es quien impulsa a cada uno a anunciar el Evangelio y quien en lo profundo de las conciencias hace aceptar y comprender la palabra de salvación. Todos los evangelizadores han de estudiar la naturaleza y la forma de la acción del Espíritu Santo que siempre viene en ayuda de quienes lo invocan.

La III Asamblea General de la Conferencia Episcopal Latinoamericana, celebrada en Puebla en enero 1979, con la presencia de Juan Pablo II, retomó el tema de la evangelización con sus matices propios. Partiendo de la situación general de opresión y dependencia de nuestros pueblos, se propuso la liberación y la evangelización liberadora. Se valoran las comunidades de base y la religiosidad popular.

Conviene volver a leer la “Evangelii Nuntiandi”.