¿Quién fue Don Alejandro Pronzato?

21 1

P. Pegueros: “¿Quién fue don Alejandro Pronzato?... Tengo algunos libros de él… ¿No era criticado por su forma de escribir?... ¿Usted lo conoció personalmente?... Saludos…”

Luis Ayala Martínez (La Piedad, Mich.).

El pasado martes 25 de septiembre falleció en Lugano, Suiza, este sacerdote italiano, que dedicó su vida a “inquietar” a muchos sacerdotes y a muchos cristianos para acercarnos al verdadero Evangelio de Cristo, que él siempre consideró incómodo. Su funeral fue precedido por el Cardenal Severino Poletto, compañero suyo en el Seminario, este viernes 28, en la iglesia de Cristo Resucitado de Lugano. El Papa Francisco manifestó su unión a través de la plegaria.

El mismo Papa Francisco le había enviado en la copia del libro de don Alejandro: “Un sacerdote se confiesa”, esta dedicatoria: “A Alejandro Pronzato, suscitador de inquietudes. Con gran reconocimiento”. Esta dedicatoria del Papa, a los dos meses de su elección, es sin duda el mejor resumen de toda la vida y la misión que Dios encomendó a este sacerdote del Piamonte italiano.

Había nacido en 1932 en Rivalaba (Alejandría), “en la ribera derecha del río Po”, como le gustaba presentarse ante sus lectores. Se ordenó Sacerdote en 1956 y contaba que en el momento de su Ordenación rezó: “Señor, hazme llegar a ser sacerdote”, oración que repitió todos los días de su vida y que ponía en las manos de la Virgen María, “su verdadero gran amor”.

Escritor incansable, nos dejó una herencia enriquecedora de 135 libros. Publicó su primer libro: “Fronteras de la misericordia” en 1965, cuando tenía 33 años de edad y 9 de sacerdote. El último, dedicado a la Madre del Salvador, se llama “Todos a clase con María para aprender la alegría”.

El Papa Francisco, en su viaje a Cuba y Estados Unidos, le regaló a Fidel Castro dos libros de don Alejandro: “Evangelios molestos”, que es el volumen más leído con más de 30 ediciones y como 20 traducciones, y también: “La boca se nos llenó de risas”. El mismo Papa Francisco comentaba que don Alejandro nos había enseñado a muchos a predicar la homilía de los domingos, especialmente después del Concilio. Y don Alejandro decía que Francisco “era el Papa de las sorpresas, porque hace aquello que no es habitual. Pero su sorpresa es remitirnos al Evangelio. Más allá de su estilo y de las imágenes que usa, propiamente lo que nos convence de él es su persona”.

Entre sus lectores, encontramos también a Benedicto XVI, San Juan Pablo II y Paulo VI, que lo animó mucho en momentos difíciles: “Siga adelante, no se detenga por los eternos criticones, siga escribiendo como lo está haciendo. Es así como se debe escribir el día de hoy”.

Don Alejandro escribía con simplicidad, con claridad y una buena dosis de humorismo. Pero, sobre todo, con la certeza de que “la Palabra de Dios llega siempre a donde Dios quiere que llegue”.

Lo conocí en la parroquia de Montagnola, cercana a Lugano, predicando el Novenario de Difuntos. Me regaló varios libros suyos. Coincidimos en haber nacido en 1932 y habernos ordenado Sacerdotes en 1956.

¡Un gran Sacerdote!