¿POR QUÉ UN OBISPO ATACA AL PAPA?

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P. Pegueros: “¿Por qué un Obispo ataca al Papa?... Si todos los días el Papa recibe tanta gente, especialmente Cardenales y Obispos ¿no podía éste haber ido directamente con el Papa?... Dios bendiga siempre a nuestra Madre la Iglesia…”                                  Carlos Avendaño Padilla (Zitácuaro, Mich.).

“La Iglesia, recibiendo en su propio seno a los pecadores, santa y al mismo tiempo que necesitada de purificación constante, busca sin cesar la penitencia y la renovación. La Iglesia va peregrinando entre las persecuciones del mundo y los consuelos de Dios, anunciando la cruz y la muerte del Señor, hasta que Él venga”, nos enseña el Vaticano II (LG 8).

Un Arzobispo italiano, ya jubilado, antiguo Nuncio en los Estados Unidos, violando gravemente su obligación, por respeto a las personas, de mantener informaciones en secreto, sugiere que el Papa Francisco debería renunciar, por haber encubierto las graves faltas de uno que fue cardenal norteamericano. Esto va a ser usado por personas que no aceptan la fe cristiana y que detestan a la Iglesia.

Los Nuncios Apostólicos son sacerdotes que estudian y se preparan en Roma para un trabajo: ser representantes del Papa ante los gobiernos que tienen relaciones diplomáticas con el Vaticano. Naturalmente llegan a su poder muchas informaciones, algunas de ellas han de pertenecer siempre al archivo secreto. Por ejemplo, cuando un sacerdote está propuesto para ser ordenado Obispo el Nuncio recaba información del Obispo propio de ese sacerdote y de dos sacerdotes que lo conozcan bien. Ningún Nuncio puede divulgar el

contenido de esas informaciones que obligan bajo sigilo papal, tanto al Nuncio como al Obispo y sacerdotes informantes.

Pudiera ser que este Nuncio denunciante no esté mintiendo. Pero lo que si está muy claro que ha violado gravemente sus obligaciones en razón del trabajo que se le había encomendado.

Los que conocen bien la historia de este Cardenal norteamericano afirman que el Papa Francisco nunca declaró que fuera inocente este acusado, sino que quiso tener más datos claros y seguros, más información. Y una vez que los tuvo, le aplicó la suspensión a divinis, que es una pena medicinal aplicable solamente a los clérigos: se le prohibió celebrar cualquier Sacramento, predicar y enseñar. Además el Papa lo cesó como Cardenal.

Cuando a un Obispo le llega una denuncia sobre mal comportamiento de un sacerdote, la prudencia le aconseja que lo escuche y que además recabe más información, antes de dar sentencia en su contra, porque podría tratarse de una calumnia, de un falso testimonio y entonces el Obispo cometería una injusticia. Y aunque resulte culpable no puede dar a conocer públicamente las pruebas que haya recabado, por respeto a los derechos que tiene toda persona humana.

Comentando este caso, el Obispo emérito Felipe Arizmendi, declara: “en esta denuncia se pude percibir la oposición que ha encontrado el Papa Francisco en algunos ambientes clericales, incluso de altos rangos que… no quieren dejar la vida principesca que han llevado, no aceptan la vida sencilla y austera del Papa”

Recemos con fervor al Espíritu Santo y a María Madre de la Iglesia por el Papa Francisco.