¿Qué dice la Biblia sobre el corazón?

fondo imagen sagrado corazon de jesus

P. Pegueros: “¿Qué dice la Biblia sobre el corazón?... ¿Qué sentido tiene cuando se habla del Corazón de Dios, del Corazón de Jesús, del Corazón de María y del corazón del hombre?...

Saludos en Cristo el Señor…”

Familia Fuentes-Amaya (Quiroga, Mich.).

Entre las palabras hebreas del Antiguo Testamento, cuyo primer significado es “corporal” y que luego pasan a tener uno “espiritual”, ustedes señalan una muy interesante, sobre todo en este mes de junio: el corazón, en hebreo “Leb”.

Aparece en el Antiguo Testamento más de quinientas veces; empieza significando el corazón fisiológico, también como la sede del vigor humano. En general, el uso normal es el de ese órgano que puso Dios en cada uno de nosotros para que la sangre llegue a todo el cuerpo y regrese para ser purificada.

Por suerte, como sucede con nuestra lengua castellana, en la que podemos hablar “con el corazón en la mano” o podemos ser crueles y “no tener corazón”, en hebreo ese término pasó a ser palabra privilegiada para referirse al interior de la persona, a lo más profundo del hombre que sólo Dios conoce (Sal 44,22). Y es el mismo Dios quien lo examina, prueba, purifica y renueva hasta transformarlo en un corazón nuevo.

En la Sagrada Escritura, Dios tiene un corazón lleno de amor y misericordia para con los hombres: “Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo Unigénito, para que todo el que crea en Él no perezca, sino tenga vida eterna” (Jn 3,16).

En la tradición cristiana, Dios quiere que lo amemos con todo el corazón y con todas nuestras fuerzas, porque Él nos amó primero. Conoce nuestras debilidades y por eso nos pide una continua conversión del corazón, para perdonarnos una y otra vez, ya que sus planes sobre nuestro corazón es hacer que en él “habite Cristo por la fe” (Ef 3,17) y también el Espíritu Santo enviado por el Padre (Rm 5,5). Entonces la Iglesia de su Hijo Jesucristo podrá llegar a ser un solo corazón y una sola alma (Hch 4,32).

Cristo habla de su propio corazón, humano y divino a la vez, para resumir sus actitudes internas que se manifiestan a través de sus obras: “Aprendan de Mí, que soy manso y humilde de Corazón y hallarán descanso para sus almas” (Mt 11,29). Los sentimientos del Corazón de Cristo Jesús se van expresando, a través de los Evangelios, de diversas maneras: compasión por los más pobres y afligidos, admiración, gozo y agradecimiento, pena por la incredulidad, tristeza, amistad y la invitación al arrepentimiento y a creer.

Del costado de Cristo muerto en la Cruz, nació el Sacramento admirable de la Iglesia entera.

En el Corazón de la Madre de Jesús encontraron muy buena acogida las palabras del Señor. El anuncio del Ángel, el nacimiento de su Hijo, toda su infancia y su vida oculta hasta los 30 años y luego su vida pública; todos los misterios de su venida al mundo, los guardaba María meditándolos en su Corazón. Es un ejemplo para nosotros. Pidamos a Dios, siempre, un corazón nuevo.