¿QUÉ ES LA COMUNIÓN ESPIRITUAL?

orando

P. Pegueros: “¿Qué es la Comunión Espiritual?... ¿Cuál es la forma de hacer la Comunión Espiritual?... ¿Se les pude enseñar a los niños del catecismo esta devoción?... gracias…”

Catequistas Parroquiales.

Hasta hace unos cuantos años no había en la Iglesia mucho interés por la religiosidad popular, llamada también “piedad popular” o “fe popular”. Para muchos teólogos se trataba de una manifestación marginal de aquellos bautizados que tenían muy pocos conocimientos de su fe cristiana.

Los Obispos de América Latina, en sus reuniones, revaloraron esta forma de vivir la fe de la Iglesia, especialmente entre los más pobres y marginados. Esta religiosidad tiene una larga historia en el Cristianismo. En Jerusalén, los primeros cristianos muy pronto comenzaron a recorrer la Vía dolorosa que llegó hasta nosotros como el Viacrucis. Y los benedictinos, especialmente Cluny, fomentaron la devoción a los santos, a los nombres de Jesús y de María y a los rezos por los difuntos. Santo Domingo nos dejó el Rosario.

“La Comunión Espiritual, escribe san Alfonso María de Ligorio, consiste en el deseo de recibir a Jesús Sacramentado y en darle un amoroso abrazo, como si ya lo hubiéramos recibido”. En la Comunión Sacramental recibimos el Cuerpo y la Sangre de Cristo y podemos hacerlo hasta dos veces al día asistiendo a dos Misas. En cambio la Comunión Espiritual podemos hacerla, en cualquier lugar, muchas veces al día.

Esta devoción es mucho más provechosa de lo que se piensa y muy fácil de hacerla. Una fórmula es la san Alfonso: “Oh Jesús mío, creo que estas presente en el Santísimo Sacramento, te amo sobre todas las cosas y deseo recibirte en mi alma. Ya que ahora no puedo hacerlo sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Como si ya te hubiera recibido, te abrazo y me uno a Ti. No permitas, Señor, que vuelva jamás a abandonarte. Amén”.

Cada uno puede hacer la Comunión Espiritual con sus palabras, pero se recomienda:

*un acto de fe en la Eucaristía (creo que estas presente en la Eucaristía);

*un acto de amor (te amo sobre todas las cosas);

*un acto de deseo (deseo recibirte en mi alma);

*y para terminar, una petición (ven espiritualmente a mi corazón, ven conmigo siempre).

Dice Jesús en el Evangelio que “es preciso orar en todo tiempo y no desfallecer” (Lc 18,1).

La Comunión Espiritual es una forma excelente de oración que está siempre a nuestro alcance. La Eucaristía fue hecha para los cristianos y los cristianos para la Eucaristía.

Es muy importante enseñarles a los niños del catecismo a que inviten con frecuencia al Niño Jesús para que venga y viva en sus corazones. Esta devoción fortalecerá su fe, sus virtudes y su amor a Dios. Pero también va quitando berrinches, rabietas, desobediencias y egoísmos. Acordémonos de darles a los niños más alimento espiritual. Veremos y nos alegraremos con los resultados!!!

Los padres de familia deben hacer lo mismo, especialmente cuando los llevan consigo en el momento de comulgar.

Una fórmula para ellos: “Niño Jesús, que en la hostia estás, para mi te quiero, para mi serás”.