¿Qué significa María, trono de gracia?

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P. Pegueros: “¿Qué significa María, Trono de Gracia?... ¿Se trata de una alabanza meramente piadosa o de una realidad fundada en las Escrituras?... Gracias…”

Luis Vega Blanco (Morelia).

No podemos olvidar que en el Pueblo israelita el nombre que se imponía no era un simple apelativo: significaba el ser de la persona, su carácter, su misión. Así lo vemos en el momento de imponer al Bautista el nombre de Juan o darle a Cristo el nombre de Jesús, el día de su Circuncisión, “como lo había llamado el ángel antes de su concepción”, según escribe san Lucas 2,21.

En ese diálogo del ángel Gabriel con María, el embajador divino la llama: “Dios te salve, María, llena de gracia”. Este nombramiento, añadido al nombre propio de María, es más que un apelativo; fue el nombre personal sustantivo que el ángel dirigió a la Virgen porque el ser mismo de María era la gracia, la plenitud de gracia, cuna y dignidad máximas de la mujer que iba a ser la Madre del verdadero Dios por quién se vive. Por eso, decir María es hablar de la gracia. Para los que creemos en Cristo la gracia divina tiene un nombre propio:

María, Madre de Dios

San Bernardo de Claraval escribió: “Dios dio el nombre de mares (mária en latín) a la reunión de las aguas, y a la reunión de todas las gracias las llamó María”. Y de todas esas gracias recibidas, la máxima fue su maternidad divina.

María, Miriam en hebreo, significa elegida, preferida de Dios, amada de Dios, señora, eminente, excelsa. Ella misma reconoce: “hizo en Mí cosas grandes y maravillosas el que todo lo puede y Santo es su nombre” (Lc 1,49).

El trono es un asiento elevado, prominente respecto de otros que se encuentran en el mismo lugar. Trono es también nombre de sede real. María, por encima de toda otra criatura, ha sido elevada, ensalzada, a la cercanía real de Dios por la plenitud de su gracia. Su trono habla de cercanía al Rey, Cristo su Hijo. Cercanía, regalo recibido para cumplir su misión de Madre del Verbo y Madre de todos los hombres.

¿Cuál es ese trono? San Buenaventura responde: “Este trono es María, junto al cual, justos y pecadores encuentran el consuelo de su misericordia. Así como el Señor está lleno de piedad, así también lo está nuestra Señora; y lo mismo que el Hijo, así también la Madre no sabe negar su misericordia a quien la invoca”. Así la vio San Juan: “Una mujer vestida del sol, y la luna bajo sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas” (Ap 12,1).

El trono de María es de gracia porque Gabriel la llamó “llena de gracia”. De esa plenitud se desborda, como un río en crecida, ese don y esa vida sobre todo el que se acerca a la Virgen. Acoge nuestras plegarias con amor de Madre, y nos ofrece socorro, auxilio y refugio siempre que la invocamos.

Podemos repetir juntos: “María, no dejes de ser siempre para todos Trono de Gracia”.