¿A quién obliga la pobreza cristiana?

 San Franciscodic

P. Pegueros: “¿A quién obliga la pobreza cristiana?... ¿Por qué el Papa Francisco insiste tanto en la pobreza de la Iglesia y de los cristianos?... ¿Qué significa su llamado a una Iglesia pobre y para los pobres?...le agradecemos y lo saludamos…”

Familia Alfaro – Martínez (Puruándiro, Mich.)

Cuando el Cardenal Bergoglio fue electo Papa decidió llevar el nombre de Francisco, para hacer notar al mundo el verdadero programa de su pontificado. Por eso no faltan ocasiones en las que el Santo Padre subraya la importancia de la pobreza como vía maestra para vivir plenamente el Evangelio de Jesús.

Él mismo cuenta por qué eligió ese nombre: “Cuando las cosas se ponían un poco peligrosas, el Cardenal Hummes (brasileño) me confortaba. Cuando los votos pasaron de dos tercios… me dijo: “Acuérdate de los pobres”. De inmediato, en relación con los pobres, he pensado en Francisco de Asís…Es el hombre que nos da el espíritu de la paz, el hombre pobre… ¡Ah, como quisiera una Iglesia pobre y para los pobres!”.

La pobreza, a la que se refiere muy seguido el Pontífice tiene su raíz profunda en la persona de Jesús “que siendo rico, se hizo pobre por nosotros para enriquecernos con su pobreza” (2 Cor 8,9). Cristo mismo nos enseñó: “Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos” (Mt 5,3). “Pues a los pobres los tendrán siempre entre ustedes, pero a mí no siempre me tendrán” (Jn 12,8).

La pobreza por tanto es en la mente de Dios y de la Iglesia de Cristo un gran valor, y un valor cristiano por eso el Concilio Vaticano II declaró: “La mayor parte de la humanidad sufre grandes necesidades por eso con razón pude decirse que es el propio Cristo quien levanta su voz para despertar la caridad de sus discípulos en favor los pobres… El espíritu de pobreza y de caridad son gloria y testimonio de la Iglesia de Cristo” (GS 88).

Los sacerdotes, los religiosos y religiosas debemos vivir en pobreza, castidad y obediencia.

Cierto grado de obediencia y castidad obliga a todos, también a los seglares. Parecería que a los laicos no les obliga la pobreza. El cardenal melquita Marcus IV insistía en que la pobreza es un elemento necesario para nuestra unión con Cristo. A todos nos obliga la moderación en el uso de los bienes materiales y de manera especial a los bautizados que vivimos en países donde gran parte de la gente está sumida en verdadera pobreza.

El Papa insiste en una Iglesia pobre y para los pobres porque la Iglesia es una, y es la Iglesia de Cristo. La Iglesia está siempre llamada a seguir a su Esposo, que nos invita a ser como Él, “mansos y humildes de corazón”. De ahí que estemos todos llamados a seguir a Jesús pobre, humilde, despojado de todo privilegio y con una gran simplicidad de vida evangélica. “Cuando con nuestros hechos no confesamos a Jesucristo, algo no funciona. Acabaremos siendo una Organización no gubernamental (ONG) asistencial”, nos insiste con frecuencia el Papa Francisco.