jesus camina sobre las aguas

P. Pegueros: Sobre la Carta a los Filipenses: ¿Quiénes formaban esta comunidad de los Filipenses?... ¿Cuáles son los temas principales que san Pablo desarrolla en esta carta?... el Señor Jesús lo bendiga…”

Juan Sierra López (Morelia).

“Los gálatas eran unos adefesios y los filipenses unos colosos”. Este simpático estribillo nos ayuda a recordar el orden de las cartas de san Pablo y el estilo con que san Pablo las escribió.

Las comunidades de Galacia eran problemáticas, en cambio las de Filipos era dóciles. San Pablo mantenía relaciones muy cordiales con los cristianos de Filipos, capital de Macedonia (norte de la actual Grecia), visitada por él y uno de los lugares por donde entró el cristianismo a Europa.

En el capítulo 16 de Hechos de los Apóstoles, san Lucas nos narra le llegada de Pablo a Filipos con sus compañeros (Silas, Timoteo y Lucas). Los encarcelan allí, pero un Ángel los libera, tras un terremoto, mientras los cuatro cantaban himnos. Seguramente uno de esos himnos era el que aparece en esta carta (2, 5-11), sobre la humildad de Cristo.

Los temas que san Pablo desarrolla en esta carta giran en torno a su misión pastoral y en torno a la vida en Cristo Jesús.

Pablo como pastor les declara con ternura su predilección: “Testigo me es Dios de cuanto los quiero en el corazón de Cristo Jesús” (1,8). Así, toda la carta está empapada de innumerables afirmaciones de su amistad hacia estos cristianos. Pero su amistad no es puramente humana. Para Pablo Cristo lo es todo. Por eso su amor es sobrenatural. Y los filipenses también aman a su pastor: un buen ejemplo para nuestras comunidades.

La vida en Cristo es el tema recurrente de esta carta. Al abrirles su corazón a los filipenses, Pablo habla de lo que lleva en su interior. Así que una y otra vez confiesa su profundo amor a Cristo. Lo único que cuenta es Cristo, conocerle a Él, el poder de su resurrección y la comunión en sus padecimientos hasta hacerse semejante a Él en su muerte (1,11).

El cristiano de hoy se puede preguntar cuál es la fuente de esta vida. No es otra que la oración, esto es, la contemplación en el amor del misterio de Cristo. Para llegar a la vida en Cristo san Pablo nos recomienda que tengamos entre nosotros los mismos sentimientos de Cristo, principalmente el sentimiento de humildad hasta negarnos a nosotros mismos como Jesús quien siendo Dios se anonadó a sí mismo (se hizo nada) y tomando la forma de siervo, en todo igual a nosotros menos en el pecado, obedeció al Padre hasta la muerte.

El gesto de obediencia le mereció del Padre la exaltación y el recibir el Nombre que está sobre todo nombre y “todos reconozcan que Jesucristo es Señor”.

Otro de los elementos de esta carta es la alegría, el consuelo espiritual que da la gracia divina: “Alégrense siempre en el Señor. Repito ¡Alégrense!” (4,4).

Abramos también nosotros el corazón al Espíritu Santo para que su paz y su alegría inunden nuestras vidas.