mano que busca a dios fondo

 Padre Pegueros:

“¿En qué sentido Dios es un misterio?... ¿Cómo puede el hombre llegar a conocer el misterio de Dios?...                                                        ¿Por qué late en el hombre el deseo de conocer a Dios?... que Dios lo bendiga...”

Luis Hernández Lara (La Piedad, MIch.).

Existe un sentido religioso, aunque sea rudimentario, que invade la historia de todos los pueblos. Este sentido religioso hace que el hombre camine como peregrino hacia el santuario de un posible encuentro con Dios. Escribe san Agustín su experiencia: “Tú eres grande, Señor, y muy digno de alabanza. Nos has creado para Ti y nuestro corazón anda inquieto hasta que descansa en Ti”.

Según las enseñanzas de la Iglesia la búsqueda milenaria de nuestro Creador, que toma forma en las diversas religiones, es un signo, ante todo, de que el hombre es un ser que anhela algo más allá de este mundo visible, y también de que Dios no nos abandona nunca,

siempre camina muy cerca de nosotros.

Por su naturaleza misma la persona humana está abierta a Dios. La razón más alta de la dignidad humana consiste en su vocación a la unión con Dios. Desde su mismo nacimiento, el hombre es invitado al diálogo y la comunión de vida con Dios. Existe pura y simplemente por el amor de Dios que lo creó y que por amor lo conserva. Y sólo encontrará su plenitud si reconoce este amor y corresponde libremente a él.

Sin embargo, son muchos los que hoy en día han olvidado esta vocación, o la rechazan por muy diversos motivos como la ignorancia, la indiferencia, los prejuicio, los escándalos y los sentidos de culpa. Pero en lo profundo de su corazón, ese sentimiento no se borra, porque Dios no se cansa de llamar y de salir al encuentro de sus hijos cuando regresan de nuevo a la casa paterna.

El Espíritu Santo, el Amor de Dios, activa la experiencia religiosa de todos los pueblos de la tierra, en numerosas religiones que presentan convergencias y divergencias de gran relieve. Y ese mismo Espíritu vigila sobre el camino religioso de la humanidad, para purificarlo del error y del mal y para orientarlo hacia la plenitud de la verdad y del bien.

El cristianismo dice que Dios es un misterio. Pero se trata de un misterio que, al menos en parte, se ha desvelado, se ha dado a conocer. San Pablo se refiere a un misterio escondido para todas las generaciones anteriores que ahora en Cristo se ha manifestado. No significa esto que ya lo tengamos todo claro. Dios se habría convertido en algo limitado. En Cristo su Hijo se nos ha dado a conocer, pero permanece siempre inagotable. Es ya un Dios revelado y sigue siendo velado.

Para llegara a conocer el misterio de Dios el hombre debe comenzar por hacer uso de la razón. A partir de la creación se puede llegar al Creador de todo. El mundo y las personas humanas son imagen de quien las hizo. Y el siguiente paso es conocer lo que Jesús nos revela de su Padre.