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En la larga historia de la Arquidiócesis de Morelia, D. Carlos Garfias Merlos, ha sido el primer Arzobispo al que se le ha impuesto el Palio Arzobispal  en la Catedral de Morelia, ceremonia que se llevó a cabo el pasado lunes 24 de junio en la magna Eucaristía de mediodía, en la que el Nuncio Apostólico Franco Cóppola lo invistió con esta insignia, la cual D. Carlos recibió del Papa Francisco en Roma el pasado 29 de junio.

Seis meces después de haber tomado posesión como Arzobispo de Morelia en su sede episcopal, D. Carlos recibió esta  insignia como signo de unidad y señal de comunión con la Sede Apostólica, durante la ceremonia en la que participaron más de 200 sacerdotes, diez Obispos, y cientos de fieles que se hicieron presentes para ser testigos de este acontecimiento.

Iniciada la celebración, en la que también estuvo el Gobernador Silvano Aureoles, el presidente municipal Alfonso Martínez, y otros funcionarios estatales y municipales, D. Carlos llegó al altar para postrarse ante el representante papal y, primeramente, realizar su profesión de fe, la cual posteriormente firmó y luego recibir, de manos del Nuncio Apostólico, el Palio Arzobispal.

Una vez con la insignia sobre sus hombros, que lo identifica como Arzobispo Metropolitano, y ya desde la cátedra, D. Carlos presidió desde ese momento la Santa Misa.

Ya en la homilía, Mons. Franco Cóppola resaltó la figura del Buen Pastor, y dijo que todos, obispos, sacerdotes y padres de familia, comparten esta misión de hacer presente y transmitir los valores del Reino: “Nosotros Obispos, ustedes sacerdotes y padres de familia, compartimos la misión y compartimos también las dificultades; es un desafió que tenemos en los tiempos presentes, porque nuestros jóvenes son muy buenos, sólo que hablan un lenguaje diferente, es muy difícil entenderlos y tenemos que aprender a hablar su lenguaje y llevarles la Palabra de Dios“, señaló.

El NuncioApostólico recalcó que la primera cosa que tiene que hacer el pastor es ir a buscar a sus ovejas: “No podemos quedarnos a esperar a que vengan las ovejas, ya no es así desde hace muchos siglos. Dios Padre nos enseña que el Pastor no se queda en el aprisco: va a buscar a sus ovejas;  no podemos encerramos en nuestros compromisos, en el trabajo, en las actividades, tenemos que darnos tiempo para ir a buscar a las ovejas”, dijo.

Mons. Cóppola invitó de manera especial a los Obispo y sacerdotes a ser hombres de oración para poder ir en busca de las ovejas: “Si no somos hombres de oración, qué vamos a predicar a las ovejas. El pastor tiene que ser testigo, alguien que ha tocado con sus manos, con su vida, la Palabra de Dios, no tiene que repetir sólo una doctrina que ha aprendido de Dios. El apóstol, el pastor, tiene que ser testigo de las maravillas del Señor en medio de las ovejas”.

En su alocución, el Nuncio pidió a los Obispos y sacerdotes, así como a los padres de familia, conocer  de cerca a sus ovejas y a sus hijos, pasar tiempo con ellos para poderlos conocer, de manera particular tener un cuidado especial con los jóvenes: “En estos tiempos, son los jóvenes los que más necesitan de nuestra atención, tenemos que estar presentes en nuestros jóvenes, multiplicar las acciones  para estar con ellos en las parroquias, en las familias, tenemos que dar el tiempo, toda mi vida tiene que ser ofrecida por las ovejas”, concluyó.

Antes de la bendición final, el Sr. Arzobispo declaró el inicio oficial de la implementación del Proceso Diocesano de Renovación y Revitalización Pastoral (2017-2026), en su primera etapa para los años 2017-2018, presentando el Plan Diocesano de Pastoral revisado y actualizado con una vigencia hasta el 2026 (v. Recuadro).

Asimismo, D. Carlos dirigió palabras de agradecimiento a todos los presentes: “Hermanos, guiados con la Palabra de Dios y en la presencia del Buen Pastor les agradezco su presencia y su cercanía, hago llegar mi saludo y gratitud a quienes están aquí y a quienes no pudieron estar, pero me acompañan desde cada casa, cada comunidad, cada sitio de trabajo, igualmente quienes están conmigo desde donde haya alguna expresión de injusticia y de violencia, o quienes me acompañan como los más débiles o los más pobres”.

Asimismo el pastor diocesano, también destacó en su agradecimiento que este Palio, que le fue entregado por el Papa e impuesto por el Sr. Nuncio Apostólico, “significa para mí un suave yugo de Cristo que me recuerda la misión que me fue encomendada. El yugo de Cristo es idéntico a su amistad. Es un yugo de amistad y, por tanto, un «yugo suave», pero precisamente por eso es también un yugo que exige y compromete. Es el yugo de su voluntad, que es una voluntad de verdad y amor. Así también es para mí el yugo de introducir a otros en la amistad con Cristo y de estar a disposición de los demás, de cuidar de ellos como Pastor”.

Y continuó: “De este modo, me recuerda que, como Pastor a su servicio en esta Diócesis de Morelia, también he de llevar a otros, cargándolos, por así decir, sobre mis hombros y llevarlos a Cristo. El Palio significa muy concretamente también la comunión de los Pastores de la Iglesia con Pedro y con sus sucesores; significa que tenemos que ser Pastores para la unidad y en la unidad, y que sólo en la unidad, de la cual Pedro es símbolo, guiamos realmente hacia Cristo”.

Agradeció a Dios el regalo del Palio Arzobispal, y se comprometió a seguir en el servicio del Evangelio en la Provincia Eclesiástica de Morelia, viviendo con los Obispos la colegialidad y la sinodalidad como expresión de Iglesia cercana y encarnada.

Y concluyó: “Como trigésimo quinto sucesor de Don Vasco y IX Arzobispo de Morelia, como pastor de esta Iglesia, ofrezco a todos los católicos y hombres y mujeres de buena voluntad mi compromiso decidido para construir una comunidad donde tengamos una casa y una causa común: la Paz en nuestros hogares, la paz en las comunidades y, sobre todo, la Paz en Michoacán y Guanajuato y en nuestro dolido México. Anhelo profundamente que mi ministerio pastoral sea para el bien y la unidad de la Iglesia y la sociedad de la Arquidiócesis de Morelia”…

Cabe señalar que esta celebración también fue ocasión de acción de gracias por el 21 aniversario episcopal del Sr. Arzobispo Don Carlos Garfias y el 29 aniversario del Sr. Obispo Auxiliar D. Carlos Suárez Cázares. 

Alberto Calderón Ramírez