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Querido Mac, te envío un saludo lleno de cariño:

Hoy me gustaría platicar contigo acerca de un fenómeno que me parece muy interesante y que muestra lo efímero que es todo en este mundo. Por ejemplo, un escritor se pasa 30 años de su vida escribiendo historias que van a ser impresas en libros que después queden en los anaqueles empolvados de una biblioteca. Creo yo que estas cosas no deberían ser así, sino que les diésemos el valor que requieren para conservar las cosas que son importantes y que vale la pena recordar continuamente en la vida.

José María Gironella, escritor dedicó buena parte de su vida a viajar –porque una de sus habilidades fundamentales era observar cuidadosamente lo que sucedía a su alrededor– dejó una obra monumental de libros muy bonitos, unos de viajes y otros de relatos muy importantes que ya están desapareciendo. Hoy encuentras con dificultad, en las librerías “de viejo”, algunas obras de este español que, en su momento, fue un escritor de primera línea. Él fue el que escribió la trilogía aquella de la Guerra Civil Española: “Los cipreses creen en Dios”, “Un millón de muertos” y “Ha estallado la paz”. Ya casi nadie lo lee, y sin embargo es uno de los narradores más importantes en idioma español, narra con mucha acuciosidad los sucesos que impregnaron la vida de los españoles en cerca de tres décadas.

¿Por qué sucederá esto? Creo que porque los lectores siempre están exigiendo cosas nuevas y no se dan cuenta de que en cada párrafo de algunos escritores de primera línea se encuentran encapsuladas pepitas de oro que nos pueden dar directrices para una vida más llena y más plena.

Es una tristeza que hombres que dejan huellas tan profundas en el pensamiento humano se vayan difuminando y se vayan haciendo polvo que el viento se lleva y que poco a poco se hunde en el olvido. Tenemos, por ejemplo, el argentino que llenó toda una época y que escribió con el seudónimo de Hugo Wast: ya no hay libros de él.

Ahorita, por ejemplo, estoy leyendo unos libros de Catón (el escritor Armando Fuentes Aguirre), un hombre con una visión muy hermosa de la vida, que ha escrito libros muy interesantes, por ejemplo, Teologías para ateos”, que ha creado personajes muy simpáticos, como el Padre Soárez, que habla con el Cristo de su iglesia; como Don Abundio el del potrero, un ranchero con una sabiduría popular que nos deja estupefactos; y algunos otros libros que te hacen no solamente pensar, sino que te dejan un sedimento de alegría porque el escritor es festivo y muy ameno. Y sin embargo ya empieza a pasar el tiempo y encuentras algunos libros que ya no están a la venta.

En fin, todo esto que te digo es para que nosotros tengamos el cuidado de no leer a la ligera y de no comprar libros al ai’ se va. Debemos escoger cuidadosamente nuestras lecturas para que se impregne el alma del pensamiento de los escritores y podamos nosotros modificar nuestra vida y hacer que sea más interesante, atractiva y muy positiva.

Mi querido Mac, espero que esta cartita te sirva para ser más cuidadoso en seleccionar tus lecturas y sacar todo el provecho posible de ellas. Te envío un saludo muy cariñoso y te mando un abrazo deseándote lo mejor de la vida: Mac.