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El historiador Nicholas Rogers, quien ha estudiado los orígenes del Halloween, ha señalado que, pese a los intentos de vincular su origen con la fiesta romana antigua de los Parentales (del latín parentes, “padres”), que se celebraba del 13 al 21 de febrero, el antecedente del Halloween, lo más probable se remonta a la aparición de la fiesta celta pagana de Samain, cuya celebración duraba siete días –tres antes y tres después de la del mero Samain, en la víspera del 31 de octubre, cuya descripción aparece en la literatura antigua irlandesa a partir del siglo X. El nombre de esta fiesta proviene de la palabra antigua irlandesa Samhain, que significaba ‘fin del otoño’, y en adelante se convirtió en el nombre irlandés del mes de noviembre. El parecido de ambas fiestas –la celta y la romana– más bien está vinculada con el origen indoeuropeo común de celtas y latinos. En el siglo VIII, el Día de Todos Santos (1º de Noviembre) comienza a desplazar gradualmente al Shamain; dada la interpenetración de las tradiciones celtas y los ritos católicos, comienzan a formarse los primeros gérmenes del futuro Halloween. Tras el Día de Todos Santos, se festeja el de Fieles Difuntos. En las Iglesias Ortodoxas, el Día de Todos Santos cae el primer domingo después de la Trinidad (en 2017 fue el 4 de junio, según el calendario ortodoxo).

Según el Diccionario Oxford de Folclor, la de Samain era una fiesta común a los pueblos de las Islas Británicas y se asociaba estrechamente con la muerte y lo sobrenatural. Al mismo tiempo, no hay ninguna demostración de que en los tiempos de la gentilidad la fiesta tuviera alguna significación especial, más allá de agrícola y estacional. Tradicionalmente se considera que la percepción de Samain como una fiesta pagana oscura, vinculada a los muertos, debe su aparición a los monjes cristianos de los siglos X y XI, que escribieron sobre ella dos siglos después de la ratificación de la consolidación de la fiesta del Día de Todos Santos y aproximadamente 400 años después de que Irlanda abrazara el cristianismo.

Desde ese momento, comienza el desarrollo sucesivo de las dos fiestas. Al igual que Samain, Halloween tradicionalmente se celebra en la noche del 31 al 1º de noviembre. En Escocia e Irlanda, Samain recibía el nombre de Oidche Samhna y Oiche Samnha (en escocés y gaélico, respectivamente), y los hablantes actuales de las lenguas gaélicas se refieren al Halloween con las palabras Oíche/Oidhche Samhna. Hasta hoy, en el norte de Escocia e Irlanda se acostumbra realizar rituales para en sufragio de los difuntos y relatar, la noche del 31 de octubre, leyendas sobre los ancestros.

Aproximadamente en el siglo XVI, se formó la tradición de pedir dulces en la noche del 31 de octubre. Niños y adultos portaban máscaras de trapo y peregrinaban de una a otra puerta, pidiendo de los dueños un bocadillo y haciendo alguna travesurilla. La costumbre de vestir trajes de ronda y llevar consigo las “lámparas de Jack” surgió hasta fines del siglo XIX y comienzos del XX, por cierto, a cambio de dinero o alimentos, en un principio era necesario proponer diversas diversiones. Posteriormente, en razón de las migraciones masivas de escoceses e irlandeses a los EE UU, el Halloween se popularizó allí también.

Símbolos

La mayoría de los símbolos de la fiesta tienen una larga historia. Por ejemplo, la de hacer calabazas-linternas provino de la costumbre celta de hacer linternas que ayudaran a las almas a encontrar su camino en el Purgatorio. En Escocia, en calidad de símbolo de Halloween actuaba un nabo, pero en Norteamérica lo sustituyó una calabaza, como una legumbre más asequible y barata. Por primera vez, la fabricación de calabazas-lámparas se registra en 1837; este ritual, que se realizaba en el tiempo de concentrar la cosecha, no tenía ninguna relación con el Halloween hasta la segunda mitad del siglo XIX.

Son populares los trajes de personajes de las películas clásicas de terror, por ejemplo, los de Mummy, de Frankenstein o del Mago de Oz. En el decorado festivo de las casas, un gran papel juegan los símbolos del otoño, por ejemplo, los espantapájaros. Los temas básicos de Halloween son la muerte, el mal, el ocultismo y los monstruos. Los colores tradicionales son el negro y el naranja.

LalámparadeJack

Un símbolo importante de la fiesta es la llamada lámpara de Jack (en inglés, Jack-o'-lantern). Los orígenes de esta costumbre se pueden hallar en las antiguas tradiciones irlandesas y británicas de recortar rostros en las legumbres durante la realización de diversos rituales. Su aspecto actual, “lámpara de Jack” lo adquirió hacia 1837, cuando recibió este nombre. Hacia 1866, ya se asociaba firmemente con el Halloween. Por cierto –como sugeríamos líneas arriba–, en EE UU la calabaza recortada ya se empleaba, mucho antes de la popularización de Halloween, como uno de los símbolos de la concentración de las cosechas. Hacia 1900, su empleo durante esta fiesta fue entrando en uso.

¡Oh, frutas predilectas de la niñez! Viejos días del recuerdo/ ¡Cuando el viñedo enrojecía y caían las nueces cobrizas!/ ¡Cuando los rostros salvajes, deformes, que recortábamos sobre su piel/ se perfilaban en la oscuridad con una vela adentro!, escribía John Witter en su poema “Calabaza”, en 1850.

Como en otras fiestas, Halloween tiene sus canciones famosas y su música típica. Es muy conocida la canción “Monster Mash”, del músico Bobby Pickett, que ha llegado a ser, según la opinión de varios críticos, algo así como el himno del Halloween. Otra canción muy popular es “This is Halloween” (“Esto es Halloween”), escrita por Danny Elfman, que se oye en la película de caricaturas “Terror antes de Navidad”, que ha sido interpretada muchas veces por cantantes norteamericanos sino hasta japoneses.

También a menudo con esta fiesta se asocia el conjunto Midnight Syndicate (“La Mafia de Medianoche”), cuyas composiciones, según el parecer de algunos autores, son sinónimo de esta fiesta. La creatividad de este grupo, de hecho, ha definido los rasgos fundamentales de la “música de Halloween”, ha determinado sus estándares y ha ejercido influencia en otros proyectos semejantes. El 11 de septiembre de 2009, Radio AOL publicó la lista de “Los diez mejores álbumes en el género de Halloween”: Midnight Syndicate ocupó tres lugares (3º, 4º y 8º). En 2010, el grupo sacó el álbum Halloween Music Collection (“La Colección Musical de Halloween”).

Con frecuencia, para las atracciones atemorizantes durante el festejo de Halloween se emplean composiciones de ambientación, que consisten en elementos como violines, aullidos de lobos, etc. La música más popular en este plano es la del mismo grupo Midnight Symdicate, la cual impone el estándar para esta industria. Es conocido el grupo Nox Arcana, cuyo álbum “Cuentos de los Hnos. Grimm” inspiró la creación del parque de diversiones Scary Tales: Once Upon a NIghtmare (“Cuentos que asustan: Érase una vez una pesadilla”) en las locaciones llamadas “Noches de horror” de los Estudios Universal. En las veladas se emplea música para bailas, compuesta en estilo de asustar en broma o composiciones de pistas sonoras de películas de terror. Se ha hecho famosa la canción “Let’s Get Tricky” (“Hagamos trucos”), que fue interpretada por Bella Torn y Rush Fegan. Se le oyó en la serie de TV “Fiebre de Baile” en el Canal Disney.

Tradiciones: trajes

El cubrirse con trajes de carnaval es un elemento relativamente reciente de la fiesta. Por primera vez, como uso de carácter propio, se registra a inicios del siglo XX y remonta sus orígenes a las tradiciones norteamericanas de fiestas de disfraces. Por primera vez, el vestir trajes de mascarada en Halloween se registra en 1895 en Escocia, cuando niños en máscaras iban por las casas y recibían dulces, pastelillos, frutas o dinero. No hay alusión alguna sobre tradiciones parecidas en los EE UU, Irlanda o Inglaterra hasta el año 1900. En Escocia se llama guisers (del inglés guise, “portar máscara”) a los niños que andan de casa en casa, vestidos en trajes de carnaval que representan diferentes monstruos u otros personajes, pidiendo golosinas; y a este uso, guising (“mascarear”). Los trajes para Halloween, por lo regular, comienzan a venderlos desde agosto.

Los mismos vestidos de Halloween han evolucionado notablemente en el último siglo. Originalmente, eran figuras de gente deforme y de rostros cadavéricos. Ello no daba, ni con mucho, una impresión festiva ni suficientemente “atemorizante”. Pero y a principios de los años 2000, los vestidos adquirieron brillantes y la misma fiesta se volvió un espectáculo.

Una investigación realizada por el Instituto de Comercio al Menudeo de los EE UU, mostró que en 2005 un 53.5% de los norteamericanos pensaban comprar un disfraz para Halloween y tenían pensado gastar en ello en promedio 38.11 dólares. Los gastos globales en disfraces ascendieron a 3,300 mdd en 2005 y a 4,960 mdd en 2006. En 2009, en medio de la crisis económica, el gasto en Halloween bajó un 15%.

El tema básico de los trajes de Halloween es el de todo tipo de criaturas maléficas o personaje sobrenaturales; no obstante, son populares también los trajes de temática totalmente arbitraria, aunque el motivo básico sigue siendo el más extendido. De tal modo, en los años 2000, entre los trajes de Halloween podía encontrarse no sólo atuendos de vampiro, hombre lobo o bruja, sino también de hada, reina, personajes de la cultura o ropa casual sexy.

Tradiciones: Petición de golosinas

La tradición de andar de casa en casa pidiendo dulces aparece ya en la Edad Media, y en un principio ocurría en tiempo de Navidad. En Inglaterra e Irlanda los mendigos solían pedir su “pastelillo de ánimas” el Día de Todos Santos (1º de noviembre), prometiendo a cambio rezar por las almas de los parientes fallecidos de los dueños. Aunque esta costumbre se considera británico desde el origen, los investigadores también encontraron alusiones a ésta en el Sur de Italia.

La frase inglesa Trick-or-treat (que entre nosotros suele traducirse como “Albricias o regalos”) comenzó a usarse en EE UU en 1934, pero comenzó a extenderse profusamente sólo desde 1939, y quiere decir, en broma, que o les dan dulces o algo desagradable podría ocurrir.