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Los saludo con mucho cariño en este domingo XXV del Tiempo Ordinario, deseo que la Paz de Cristo esté con ustedes. Hoy el Evangelio nos invita a acoger el amor libre e insondable de Dios, a no seguirlo con nuestros cálculos, a dejarlo ser bueno con todos, aceptemos su corazón de Padre lleno de bondad infinita hacia todos.

Jornada Mundial de Turismo

Como Responsable de la Pastoral de Turismo en la CEM, desde la Basílica de Guadalupe, los invito profundizar este fenómeno: cada 27 de septiembre se celebra la Jornada Mundial del Turismo y la Santa Sede nos invita a vivirlo mediante una Jornada Mundial de Turismo, que precisamente la celebramos el día de hoy. El lema de este año es “El turismo sostenible como instrumento de desarrollo”. Cuando hablamos de turismo, nos referimos a un fenómeno de gran importancia, tanto por el número de personas implicadas (viajeros y trabajadores), como por los numerosos beneficios que puede ofrecer (tanto económicos como culturales, sociales y religiosos), pero también por los riesgos y peligros que en diversos ámbitos puede suponer. El turismo puede ser un instrumento importante para el crecimiento y para la lucha contra la pobreza. Según la doctrina social de la Iglesia, el auténtico desarrollo “no se reduce al simple crecimiento económico”. Éste, de hecho, para ser auténtico “debe ser integral”, es decir, “promover a todos los hombres y a todo el hombre”, como pone de manifiesto la Carta encíclica Populorum progressio. La Iglesia ofrece su propia contribución, promoviendo iniciativas que ponen realmente el turismo al servicio del desarrollo integral de la persona. Por esto se habla de “turismo con rostro humano”, que se concreta en proyectos de “turismo de comunidad”, “de cooperación”, “de solidaridad”, así como en la valoración de su importante patrimonio artístico, que es un auténtico “camino de la belleza”.

Solidaridad con los que sufren

De nuevo me dirijo a ustedes por este medio para unirnos y solidarizarnos con nuestros hermanos que han sufrido en los últimos días las catástrofes hidrometeorológicas y sísmicas. El reciente terremoto del 19 de septiembre pasado en nuestro país con magnitud de 7.1 grados Richter me mueve hacerles de nuevo el llamado para mostrar a todos los afectados nuestra cercanía y sentido afecto. Me siento hondamente conmovido y lleno de compasión por las víctimas y heridos, así como por los daños materiales y cuantiosos desplazados en las distintas ciudades, especialmente en la Ciudad de México. Pido a Dios que otorgue el eterno descanso a los fallecidos, consuele a los afectados por tan lamentable desgracia e inspire en todos sentimientos de esperanza para afrontar dicha adversidad. Pido su cooperación en este momento de dificultad y su solidaridad para que nuestra Iglesia Diocesana de Morelia, a través de la Colecta económica se una a tan lamentable suceso. Cáritas Diocesana, en relación con Cáritas Nacional se encargará de la Colecta a realizarse en toda nuestra Arquidiócesis durante todas las Misas del domingo 1 de octubre del año en curso. Confío en que se realizará con empeño esta Colecta a favor de nuestros hermanos y hermanas damnificados por las catástrofes naturales.