jerahuaro

Adrián Cirilo Amado

Los abuelos de Jesucristo, Santa Ana y San Joaquín, tienen una presencia trascendental en el plan salvífico de Dios por haber enseñado a su hija la Virgen María a amar humildemente al Todopoderoso y hacer su voluntad.

Al compartir sus reflexiones, agregó que gracias a dicha cualidad, los abuelos de Jesús son también ejemplos para los abuelos de la actualidad, por ser maestros y fuentes de amor, frecuentemente refugio de los nietos cuando los padres son demasiado enérgicos, o por su sabiduría y experiencias de la vida, afirmó el vicario episcopal P. Ulises Vega al presidir una Eucaristía concelebrada en el templo parroquial de Jeráhuaro, municipio de Zinapécuaro, Mich., el día 26 de julio, fecha dedicada a Santa Ana.

¿Cómo no agradecer a Dios la presencia de estos abuelos, si de ellos aprendió la Virgen María ser tan humilde y dócil ante la voluntad divina, y seguramente también el Niño Dios, que asombraba con su sabiduría a los doctores de la Ley?, preguntó el P. Vega Ambriz.

El Vicario Episcopal exhortó a valorar a los padres, revalorar a los abuelos por todo lo valioso que transmiten a sus descendientes, como la humildad espiritual, amor al prójimo, el morir en el camino de la fe, apreciar la vida, senderos que habiendo brotado de sus labios nos llevan a Dios.

Participaron siete sacerdotes de parroquias vecinas invitados por el párroco P. Salvador González García, quien presidió o coordinó los actos celebrativos desarrollados por las agrupaciones laicales, como la preparación y la recepción de su Primera Comunión de 70 niños; la Confirmación en la fe cristiana de 135 adolescentes provenientes de algunos de los seis pueblos integrantes de la comunidad parroquial; un novenario, “mañanitas”, rosarios, así como una exposición frutícola, artesanal, eventos culturales, música. La publicidad estuvo a cargo de los empresarios locales. 


Fiesta patronal en Santa Ana Maya en honor a Santa Ana

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Martín Rojas Arroyo

El pasado miércoles se reunió la comunidad de Santa Ana Maya, Michoacán, para celebrar a la abuelita de Nuestro Señor Jesucristo, Nuestra Señora Santa Ana, madre de la Santísima Virgen. La imagen de Santa Ana fue bajada de su nicho y colocada hacia un costado del altar para que fuera venerada por sus devotos, que en gran cantidad se acercaban para darle gracias por los dones recibidos. Santa Ana y San Joaquín fueron personas de profunda fe y confianza en Dios.

La solemne Eucaristía se celebró el pasado 26 de julio del presente a las 13:00 horas, presidida por el Vicario Episcopal de la Zona IV de Nuestra Señora de la Luz, P. Manual Álvarez Solano, OSA, previamente, luego de haber administrado el Sacramento de la Confirmación a 53 niños, niñas y jóvenes, abarrotando el templo más de 700 feligreses movidos por su fe y convicción a Dios nuestro Señor.

Durante la homilía, el P. Manuel Álvarez Solano dijo que así como Santa Ana y San Joaquín dejaron su huella en María, su hija, que con el perfume de tantas cosas buenas vayan dejando huella en nuestro mundo, porque así contribuyen que entre todos lo hagamos mejor. Santa Ana y su esposo San Joaquín son una gran motivación para todos nosotros, por su sencillez, su humildad, su entrega para educar a María. Que por intercesión de Santa Ana, el Señor Dios nos alcance para nuestro México y para esta comunidad la paz y las bendiciones que cada familia necesita en estos momentos de nuestra historia.

Finalmente, el párroco P. José Luz Correa Martínez agradeció el acompañamiento del vicario episcopal P. Manuel Álvarez Solano, y a cada uno de los sacerdotes, por su presencia. La fiesta concluyó el día de 27 Julio del presente, ya que a las 8 de la noche dio inicio la tradicional procesión por las calles con la imagen de Nuestra Señora Santa Ana, recorrido que acompañaron cientos de familias católicas y devotos durante dos horas aproximadamente. 


Celebración de Santa Ana, en Zacapu

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“Una oportunidad para recordar a abuelos y personas mayores”

Adrián Maldonado

La Parroquia de Santa Ana en Zacapu celebró a su Patrona con distintos actos significativos, desde el martes; realizó una peregrinación con la imagen de Señora Santa Ana y con el Cristo de la Paz (imagen recién restaurada) por las calles de la ciudad.

El día miércoles se inició con el canto de “las mañanitas”, seguido de Misas de Primeras Comuniones; al mediodía, un nutrido grupo de niños, jóvenes y adultos recibieron el Sacramento de la Confirmación en Misa presidida por el Sr. Arzobispo Mons. Carlos Garfias Merlos.

En punto de las 5pm se celebró una Misa especial para pedir por los abuelos de las familias de Zacapu, vivos y difuntos, encomendándose al amparo de Santa Ana.

Por la tarde hubo una Misa concelebrada, nuevamente presidida por el Sr. Arzobispo, en compañía del párroco de Santa Ana P. Rafael Juárez, los vicarios de la parroquia, P. Daniel Martínez y P. Santiago Jaramillo, y sacerdotes de la región.

“La Iglesia celebra a Santa Ana y San Joaquín con el sentido de reconocer en ellos a los papás de María, reconocer que las personas mayores van transmitiendo su experiencia de vida humana y de fe”, dijo el Sr. Arzobispo.

“Cada quien podría hacer una lista de las personas que nos han regalado, transmitido la fe, y hay que estar agradecidos con ellos. Ustedes dejen que el Espíritu Santo llegue y sea testigo de la Resurrección de Cristo, de su presencia en el mundo.”

El Sr. Arzobispo hizo la invitación a hacer un esfuerzo especial para que con la presencia del Espíritu Santo podamos ser más organizados, previsores y ordenados.

Estemos muy al pendiente de las personas mayores, ojalá que celebrar a San Joaquín y Santa Ana nos dé la oportunidad de estar más atentos hacia las personas mayores.

Haciendo eco en las palabras del papa Francisco, Mons. Garfias hizo un llamado para que “podamos expresar más alegría y más disposición al servicio hacia nuestros hermanos, sobre todo a aquellos que más lo necesitan.”

Yo he venido haciendo el llamado para que construyamos la paz con un enfoque especial de atención a las víctimas de la violencia; ojalá que dondequiera que haya una mayor necesidad, ahí sepamos estar presentes, dijo el Sr. Arzobispo.