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Los festejos del Señor de Esquipulitas de Moroleón, Gto. iniciaron el 31 Diciembre de 2016 y terminaron el día 2 de Febrero del presente con el “Ascendimiento de la Cruz”, donde se encuentra clavado el Cristo Negro de Esquipulitas, precisamente un  día después que miles de católicos de Moroleón habían participado en la solemne procesión  con la bendita imagen, y que este año conmemoran 75 años de procesión con cirios y velas que iluminan cada rincón de las calles durante cuatro horas aproximadamente, demostrando así su fe y agradecimientos por los milagros y dones recibidos.

Antes de la solemne Concelebración Eucarística, el párroco Fr. Vicente Flores Villagómez OSA recibió a la entrada del templo a una gran cantidad de peregrinos, integrada por los hijos de católicos ausentes que radican en distintos lugares de nuestro país y del extranjero, que a su peregrinar rezaban el Rosario.

“Este momento es muy especial en torno al Señor de Esquipulitas, contemplamos a Jesús en su misericordia frente a la miseria del ser humano”. Con esta monición, a las 19:00 horas este 31 de Enero,  Mons. Carlos Suárez, Obispo Auxiliar de Morelia, inició la solemne Concelebración Eucarística, acompañado de los PP. Vicente Flores Villagómez, Miguel Martínez y otros sacerdotes agustinos.

Durante la predicación de la homilía destacó Don Carlos Suárez que estamos ante una tradición auténtica muy hermosa que une a todos los pueblos de Mesoamérica: la devoción al Santo Cristo de Esquipulitas. Ante a una imagen como ésta, dijo, realmente se cumplen las palabras de la Carta de los Hebreos: “Rodeados como estamos, por la multitud de antepasados nuestros, que dieron prueba de su fe, dejemos todo lo que nos estorba, liberémonos del pecado que nos ata para correr en perseverancia la carrera que tenemos por delante”, como si San Pablo hubiera tratado de  describir lo que aquí estamos viviendo.

Hoy venimos a poner los ojos otra vez fijos en Cristo, en este Jesús de Esquipulitas, habiéndosele propuesto un camino de gloria, prefirió la cruz. No hay que quitar los ojos de Él, pero hay que oír estas palabras para poder tener la lectura espiritual de esta contemplación a un crucifijo que generaciones y generaciones han venerado y se han inspirado en él y que nosotros estamos aquí para continuar el camino, continuar la carrera, concluyó.

Martín Rojas Arroyo