altar

En su alocución, Mons. Suárez Inda resaltó lo siguiente:

“La entrega-recepción de una Iglesia diocesana es mucho más que un acto jurídico o un procedimiento administrativo; se trata de entregar y recibir el patrimonio de la fe en fidelidad a la tradición, sin adulterarlo ni dilapidarlo, sino más bien acrecentándolo según la consigna evangélica del siervo bueno y fiel que hace multiplicar los talentos”.

“La sucesión episcopal al servicio de la tradición apostólica es un desafío para actualizar en la historia los valores del Evangelio. La tradición no es la rigidez de mantenerse aferrados a fórmulas o costumbres del pasado. Ser fieles al Evangelio nos exige responder en cada época de la historia a los legítimos anhelos de la sociedad. Recordemos el ejemplo del padre de familia que saca de su arcón cosas nuevas y cosas viejas (cfr. Mt 13,5-2); de modo que la labor evangelizadora ilumine y fermente las realidades de cada tiempo y lugar.” [...]

“La Iglesia que peregrina en Morelia tiene miserias humanas, pero está dotada de enormes recursos por su gente noble y buena. Es una Iglesia que sufre a causa de llagas dolorosas en sus hijos, pero que resplandece a semejanza del Cuerpo transfigurado del Divino Salvador. En ciertos momentos nos asalta la tentación de ceder al cansancio y caer en la resignación,  pero la energía del Espíritu rejuvenece y reaviva la alegría de un pueblo que camina animado por la esperanza”. [...]

“Hoy te entrego, hermano Carlos, este báculo sencillo pero precioso, el báculo de Tata Vasco, el mismo que hace menos de un año en este lugar empuñó el Papa Francisco. Y con el báculo pongo en tus manos esta hermosa Diócesis a la que ya conoces y amas, pero irás conociendo y amando más cada día. Te encomiendo al cuidado de María Inmaculada de la Salud, Nuestra Madre, bajo cuya protección hemos caminado siempre”.