gfgEl 14 de octubre, se celebra el Día Mundial de Donación de Órganos, Tejidos y Trasplantes. En este día se nos hace conciencia sobre el valor de la donación, pues hay un creciente número de enfermos, cuya única posibilidad de seguir viviendo o de mejorar sus condiciones de vida, necesitan de “otros” (nosotros). La Iglesia considera que cada día se hace más necesaria la disponibilidad de órganos y tejidos para trasplantes. Mucha gente no está enterada de lo importante que es donar sus órganos para poder dar vida o prolongar la vida de otras personas. Tristemente no hay una cultura de la donación a pesar que diversas instituciones han colaborado para incrementar el número de donantes.

La doctrina de la Iglesia Católica respalda y estimula la generosidad de los donantes dentro de un contexto apropiado: el Catecismo de la Iglesia Católica establece en el número 2,296 el criterio moral para la adecuada donación y trasplante de órganos: “El trasplante de órganos es conforme a la ley moral si los daños y los riesgos físicos y psíquicos que padece el donante son proporcionados al bien que se busca para el destinatario. La donación de órganos después de la muerte es un acto noble y meritorio, que debe ser alentado como manifestación de solidaridad generosa”. El Papa San Juan Pablo II calificó la donación de órganos como “un auténtico acto de amor”, puso de relieve que el cuerpo humano no puede ser considerado únicamente como un complejo de tejidos, órganos y funciones, sino que es parte constitutiva de la persona: «Donar los propios órganos es un gesto de amor moralmente lícito siempre que sea un acto libre y espontáneo».