dsdCon la alegría que brota del anuncio del Evangelio, en el mes de octubre se celebra el Domund. En este año, la Jornada Mundial de las Misiones 2019 tiene el lema “Bautizados y enviados: la Iglesia de Cristo en misión en el mundo”. El mes de octubre nos ayudará a volver a encontrar el sentido misionero de nuestra adhesión de fe a Jesucristo, fe que hemos recibido gratuitamente como un don en el Bautismo.

El Papa Francisco nos recuerda que nuestra pertenencia filial a Dios no es un acto individual sino eclesial: la comunión con Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo es fuente de una vida nueva junto a tantos otros hermanos y hermanas. Esta vida divina no es un producto sino una riqueza para dar, para comunicar, para anunciar; éste es el sentido de la misión.

La Iglesia está en misión en el mundo: la fe en Jesucristo nos da la dimensión justa de todas las cosas, haciéndonos ver el mundo con los ojos y el Corazón de Dios; la esperanza abre a los horizontes eternos de la vida divina, de la cual participamos; la caridad, que pregustamos en los sacramentos y en el amor fraterno, nos conduce hasta los confines de la tierra.

Todo bautizado es una misión. Quien ama se pone en movimiento, sale de sí mismo, es atraído y atrae, se da al otro y teje relaciones que generan vida. Para el amor de Dios nadie es inútil e insignificante. Cada uno de nosotros es una misión en el mundo porque es fruto del amor de Dios. Se confía a María, nuestra Madre, la misión de la Iglesia. La Virgen, quien unida a su Hijo desde la Encarnación se puso en movimiento, participó totalmente en la misión de Jesús, misión que a los pies de la Cruz se convirtió también en su propia misión. Que Ella nos ayude a todos los creyentes a engendrar nuevos hijos e hijas de Dios.