2063367Personas, no monedas de cambio (II)

Los refugiados, como en general las personas vulnerables, son una invitación a recuperar algunas dimensiones esenciales de nuestra existencia cristiana y de nuestra humanidad...

«Porque, si aman sólo a los que los aman, ¿qué premio tendrán? ¿No hacen lo mismo también los publicanos?» (Mt 5,46). No se trata sólo de migrantes y refugiados: se trata de la caridad. A través de las obras de caridad mostramos nuestra fe (cf. St 2,18). Y la mayor caridad se ejerce con quien no puede corresponder.

«Pero un samaritano que iba de viaje llegó adonde estaba él y, al verlo, se compadeció» (Lc 10,33). No se trata sólo de migrantes y refugiados: se trata de nuestra humanidad. Lo que mueve a ese samaritano –un extranjero para los judíos– a detenerse, es la compasión.

«Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque les digo que sus ángeles están viendo siempre en los cielos el rostro de mi Padre » (Mt 18,10). No se trata sólo de migrantes y refugiados: se trata de no excluir a nadie. El mundo actual es cada día más elitista y cruel con los excluidos.

«El que quiera ser grande entre ustedes, sea su servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos» (Mc10,43-44). No se trata sólo de migrantes y refugiados: se trata de poner a los últimos en primer lugar. Jesucristo nos pide que no cedamos a la lógica del mundo.

«Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia» (Jn 10,10). No se trata sólo de migrantes y refugiados: se trata de la persona en su totalidad, de todas las personas. En esta afirmación de Jesús encontramos el corazón de su misión: hacer que todos reciban el don de la vida en plenitud, según la voluntad del Padre.

«Así pues, ya no son extranjeros ni forasteros, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios» (Ef 2,19). No se trata sólo de migrantes y refugiados: se trata de construir la ciudad de Dios y del hombre. En nuestra época, también llamada la era de las migraciones, son muchas las personas inocentes víctimas del “gran engaño” del desarrollo tecnológico y consumista (L.S. #34).