pchica agencia 1No hay duda: diariamente, a través de los medios de comunicación, escuchamos la realidad de personas desaparecidas. Las redes sociales develan la búsqueda de muchas personas, entre las que destacan niños, mujeres y adolescentes, y la televisión exhibe rostros de personas perdidas. Por cerca de diez años hemos escuchado de fosas descubiertas a lo largo del país. Los medios de comunicación nos dan a conocer continuamente los “cementerios humanos”. La lista de los estados en donde se han encontrado fosas clandestinas es penosamente más amplia que los estados de la república en donde no las han encontrado aún.

Ante esta realidad, atravesamos una crisis de desconfianza y de temor constantes. Hasta hace algunos años, los casos de desaparecidos se presentaban a la sociedad de una forma aislada. Pero ahora sabemos que hay personas desaparecidas en casi todos los lugares y a todos los niveles. Se han registrado casos públicos de desaparición de niños, mujeres, hombres, que van desde hijos de empresarios, profesionistas, migrantes, campesinos, deportistas, sacerdotes, policías, militares y funcionarios públicos. Desde luego que los primeros en ser lacerados por la injusticia y la violencia son los más vulnerables. Entre las víctimas sin voz, están los muchos migrantes, hombres, mujeres, jóvenes y niños de quienes nadie reclama. También las familias de campesinos que, invadidas por el miedo ante una represalia, callan su dolor. La desaparición forzada de personas es uno de los delitos lacerantes que afectan a la sociedad por las violaciones múltiples a los derechos humanos.

Las organizaciones de desaparecidos y las familias de víctimas de este atroz crimen necesitan espacios de acogida, respeto y promoción de su voz. La Iglesia Católica en México es consciente de su papel frente a esta dura situación. Porque la Iglesia históricamente tiene mucha credibilidad en las comunidades, es a través de su autoridad moral y de su labor profética que ella asume las consecuencias de lo que implica respaldar a las familias de las víctimas…