EVANGELIZACIÓN IMPERMEABLE

sin formación de ellos fracasaremos en nuestros proyectos catequéticos y evangelizadores, nuestras iniciativas serán débiles, frías e impermeables

La formación del laicado sigue siendo un reto y una deuda que la iglesia tiene con los agentes de pastoral en las parroquias, es decir, la preparación de los laicos que sin ser consagrados quieren servir al Reino por medio de la Iglesia como casados, solteros, obreros, profesionistas, campesinos. Pero este servicio necesita conocerse y perfilarse para que la evangelización logre su objetivo, sin formación de ellos fracasaremos en nuestros proyectos catequéticos y evangelizadores, nuestras iniciativas serán débiles, frías e impermeables. A no ser que se siga queriendo en algunas parroquias una evangelización sacramentalista y neoliberal donde los intereses predominan más que la pastoral.

En nuestras parroquias hay ofertas básicas de formación que siempre han ofrecido herramientas a los agentes de pastoral, en las foranías hay escuelas de formación, los cursos que ofrecen las distintas pastorales de áreas y tareas. Aunado con ello se tiene el Instituto de formación pastoral diocesano San Juan Pablo II que respalda y debe subsidiar la formación media y especializada de la diócesis. Dicho Instituto Pastoral ha sido el centro piloto de prueba y propuesta formativa que durante 22 años ha ofrecido alternativas de formación bíblica, histórica, dogmática, social y pastoral desde un proceso a los agentes de pastoral de las parroquias que integran los consejos parroquiales, grupos y movimientos eclesiales, para que las parroquias y comunidades eclesiales fortalezcan más su propuesta pastoral.

Las peregrinaciones han sido una manifestación de Religiosidad Popular poco valoradas oficialmente pero bastante concurridas por la fe natural de las culturas y pueblos. En estos días la Peregrinación Femenil de nuestra Arquidiócesis se encuentra marcando camino en medio del cansancio físico y sufrimientos ordinarios, todo esto para mostrar la fe guadalupana encaminada siempre hacia Jesucristo. Hay que reconocer que gracias a la mujer el servicio ministerial en la pastoral de las parroquias se fortalece y se realiza, sin demeritar la presencia del varón en la participación pastoral. En su silencio y trabajo cotidiano vuelven a mostrar su devoción mariana y su amor a la Iglesia, seguramente la Virgen de Guadalupe fortalecerá su trabajo diario y su aporte en lo social y eclesial durante todo el año.