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Alfonso Francisco Hernández, Fulgencio Vega, Juan Luis Valdovinos y Alberto Calderón

En Morelia

La Catedral de Morelia recibió este 14 de marzo a la comunidad de la Universidad Vasco de Quiroga que festeja 40 años de existencia, por tal motivo el arzobispo de Morelia Mons. Carlos Garfias Merlos celebró misa solemne también para conmemorar el CDLIV aniversario luctuoso del primer obispo de Michoacán Don Vasco de Quiroga.

Ante la presencia de Raúl Martínez Rubio rector de los planteles estudiantiles, así como de personal académico y administrativo, el obispo de Morelia resaltó el principio de esta universidad: “educar en la verdad” que se complementa con el amor y la gratitud, valores con los que se forma en este instituto educativo.

Luego en acto público en el jardín de las rosas donde se encuentra el monumento a Don Vasco, Don Carlos Garfias resalto el papel humanista del homenajeado ante autoridades civiles: “el legado de Don Vasco de Quiroga es ejemplo de justicia y paz social y trasciende nuestras fronteras”. Hizo énfasis de su trabajo con los indígenas pese a la diferencia de idiomas, los ayudo a formar talleres, al trabajo comunitario, hizo hospitales, pero fue sobre todo promotor y defensor de sus derechos.

En Pátzcuaro

Autoridades civiles de los tres niveles de gobierno y el Cardenal † Alberto Suárez Inda encabezaron los actos de homenaje al Primer Obispo de Michoacán el pasado jueves 14, por la mañana.

En la Plaza Don Vasco, ante la efigie del ilustre humanista madrigalense, en punto de las 11:00 a.m., la escuela primaria “Vasco de Quiroga” presentó el poema “Tata Vasco”, de Gonzalo Chapela y Blanco; luego vendría el discurso de D. Alberto y en seguida, tras una breve interludio musical purépecha, el del gobernador. En las palabras de bienvenida, el Presidente Municipal, Lic. Víctor Báez Ceja, dijo que Pátzcuaro se siente orgulloso de tener a un hombre a quien se recuerda y se venera, al haber sido un humanista, un visionario que implementó la utopía de Tomas Moro, la cual en la actualidad está más vigente que nunca

En el discurso central, Mons. Suárez Inda señaló: “Fue un hombre dispuesto siempre a aprender y cultivarse, mantuvo abierto su espíritu para comprender las más diversas culturas... Austero y desprendido... Amante de la justicia. Entre los derechos de las personas contemplaba en primer lugar la salud y la vida, la educación, la capacitación para el trabajo... Lo mejor que Dios me ha concedido a mí ha sido la gracia de ser sucesor de Don Vasco” [ver discurso, en la pág. 20].

Por su parte, el Lic. Aureoles Conejo resaltó: “Vasco de Quiroga fue un hombre que quiso profundamente a Michoacán. Su gran labor por esta tierra lo hermano con los indígenas michoacanos con quienes fundó pueblos y contribuyó a su organización social. Nació en España, pero su vida, obra y legado en nuestro estado lo convirtieron de manera genuina en uno de los michoacanos más notables. Mucho de lo que somos como estado y como pueblo no se puede entender sin el humanismo de Vasco de Quiroga”.

Para finalizar el evento se depositaron tres ofrendas acompañadas de una guardia de honor: una en la Plaza Vasco de Quiroga, otra en el Museo de Artes e Industrias Populares y la última en el Mausoleo de Don Vasco de Quiroga en la Basílica de la Virgen de la Salud.

Allí mismo, al mediodía, el Abad de la Basílica P. Leopoldo Sánchez Pérez y otros sacerdotes, concelebraron la solemne Eucaristía en que se honraron, como ya es tradición cada 14 de marzo, los restos del insigne Primer Obispo de esta Iglesia Particular.

En la ribera del Lago

En otras localidades de la Arquidiócesis, en particular en la zona lacustre, la figura de Tata Vasco fue también honrada por los fieles y por autoridades eclesiásticas y civiles.

Así, la Parroquia de San Diego de Alcalá de Quiroga Mich., los fieles y sacerdotes, junto con autoridades civiles y escolares, conmemoraron el 454º aniversario luctuoso del Siervo de Dios. Para enmarcar este aniversario, se recibe la visita de la imagen peregrina de Nuestra Señora de la Salud, de la Basílica de Pátzcuaro.

Homenaje de los pueblos originarios a Don Vasco

Alberto Calderón Ramírez

El jueves 14 de marzo por la noche, los Pueblos Originarios de la Arquidiócesis de Morelia rindieron homenaje al Siervo de Dios Vasco de Quiroga en el 454° aniversario de su muerte, y el Arzobispo † Carlos Garfias Merlos los acompañó para presidir la Eucaristía solemne en la comunidad de San Pedro Pareo (Mpio. de Pátzcuaro), Mich.

Previo a la Santa Misa, en el marco de esta celebración, la Pastoral de los Pueblos Originarios de la Arquidiócesis también organizó un Encuentro de Rezanderos y Autoridades Tradicionales, de los pueblos Pirindas, Mazahuas, Otomíes, Nahuas y Purépechas, quienes reflexionaron en torno a la raíz ancestral de estos cargos, con la finalidad de fortalecer la identidad de las personas que llevan a cabo este servicio en sus comunidades, temas que fueron expuestos por el P. José Luís García Silva, responsable diocesano de la Pastoral Indígena.

Ya por la noche, el Sr. Arzobispo, acompañado de unos 20 sacerdotes, presidió la Eucaristía para conmemorar el aniversario luctuosos del primer Obispo de Michoacán: “Con profunda alegría y gratitud, celebro esta Eucaristía con todos ustedes; como Obispo de Michoacán y heredero de Don Vasco de Quiroga, nuestro querido primer Obispo; el gran humanista que llegó aquí con la fe profunda en Cristo y el anhelo de hacer el bien a este pueblo y a las comunidades que fue encontrando en estas tierras michoacanas, aquí en la orilla del lago de Pátzcuaro y todo lo que fue el Obispado de Michoacán”, destacó el Arzobispo.

Dijo también que esta celebración es una oportunidad para darle gracias a Dios por el don de Tata Vasco: “Él dejó una huella tan profunda, que hoy, a 454 años de su muerte, lo seguimos teniendo presente como cuando estaba entre nosotros. Aprendamos de él a seguir a Cristo, a tener el sentido de comunidad y a ayudarnos a ser serviciales unos con otros”...

Al terminar la celebración, los rezanderos, alrededor de una ofrenda tradicional de los pueblos originarios, ofrecieron un responso por el eterno descanso de Tata Vasco, y se pidió también por su pronta Beatificación.