Monedic

En este diciembre, cuida tu bolsillo...y tu salud moral, Mac

¿Qué estás pensando, amigo Mac?:

Déjame platicarte que en una sabrosa charla con mi amigo “Perico Pí” (así le decimos sus amigos cariñosamente) al encontrarnos y sin saludar, me disparó una pregunta que me dejó con la mente en blanco: ‘Mac, ¿qué opinas de los medios de manipulación y masificación?’, que insidiosamente y con una maestría digna de mejor causa, nos doran la píldora al ofrecernos información engañosa con el propósito –dicen ellos– de tenernos bien informados, y la verdad es que nos saturan de sucesos muchas veces sin importancia que nos llenan la cabeza de basura, para tenernos adormecidos y con el juicio obnubilado, tapando la información, o tergiversándola, para que no sepamos la verdad de lo que sucede, aunque casi todos los medios te aseguran decir la verdad ocultándola o desvirtuándola para jugar con los receptores de los sucesos que nos afectan.

Y no iremos tan lejos para comprobarlo. Ahí tenemos el fenómeno político del dedazo, para “elegir al bueno” en las ya cercanas elecciones presidenciales. Y a la postre resulta que el bueno es peor que el que ya se va como lo hemos comprobado cada seis años. Otra manipulación más reciente es de tipo económico, e, imitando a los primos del Norte con su “viernes negro”, ha nacido recientemente el llamado “Buen Fin”. Y ahí tienes a las turbas de compradores imitando la imagen del asno tras una zanahoria lejos de su alcance, tras la ilusión de comprar más barato cosas que no necesitan y llenando los carritos de las grandes tiendas de productos y telebrejos que no son de primera necesidad y, con el señuelo de grandes descuentos, se atiborran de cosas innecesarias con el sambenito de que, con el poder de tu firma y con el ya inseparable plástico, que te abre las puertas de una felicidad que sale demasiado cara y sólo alimenta tu vanidad al estampar tu firma en el voucher, aunque después andes tronándote los dedos para saldar una deuda que afecta dramáticamente a la familia.

Es curioso –si no fuera tan ominoso– ver la cara de alegría de los compradores llenando hasta el tope los carritos y con mucho orgullo firmando su deuda, con la actitud de: “yo también las puedo y soy importante”. La imprevisión y la falta de planeación de sus entradas y gastos tienen un precio que se llama angustia e insomnio a la hora de la verdad. Los llamados “tarjetazos”, sin tomar en cuenta las posibilidades de pagos oportunos, hacen sufrir mucho a bastantes compradores que no miden sus entradas al hacer sus compras.

Nos está pasando lo que a los israelitas en su peregrinar por el desierto, como Moisés no bajaba del Sinaí con las tablas de la ley, hicieron un becerro de oro y lo adoraron como a un dios. Nos pasa lo mismo en nuestra época, hemos convertido la riqueza en un diosecillo ante el cual nos inclinamos devotamente y casi todo hijo de vecino tiene como meta ser rico, no importan los medios; el dinero y el poder que da nos tienen a muchos como canes detrás de un hueso que no todos alcanzan, pero el anhelo de ser ricos está en el centro de muchas vidas. El resultado es una lucha salvaje que deja sembrados a muchos en su búsqueda sin lograr lo que con tanto afán persiguen. En el pecado se lleva la penitencia, la injusticia y el pisotear a los demás, para llegar el yo, dan como resultado la pobreza y la violencia. Te envío mis saludos cariñosos y un gran abrazo. Mac.