libroreloj

¿Qué piensas, mi querido Mac?

Por esta, vez, Mac deja la pluma en su mesilla de trabajo y sugerirá a los lectores de sus cartas leer y releer, pensar y repensar las hermosas palabras del poeta argentino Jorge Luis Borges y ponerlas en práctica en su vida, si desean ser felices y ayudar a los demás a serlo, aplicando en su existencia estas palabras que me da gusto transcribir. Lo hago con un solo deseo: contribuir a mejorar este mundo tan revuelto y complicado que nos ha tocado en suerte vivir. Aquí están.

“Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma, y uno aprende que una compañía no significa seguridad, y uno empieza a aprender sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos, y empieza a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno del mañana es demasiado inseguro para planes, y los futuros tienen una forma de caerse a la mitad. Así que uno planta su propio jardín y decora su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores. Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno realmente es fuerte, que uno realmente vale, y uno aprende y aprende cada día”.

“Con el tiempo comprendes que solo quien es capaz de amarte con tus defectos, sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas. Con el tiempo aprendes que las palabras dichas en un momento de ira pueden seguir lastimando a quien heriste, durante toda la vida. Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar es solo de almas grandes. Con el tiempo te das cuenta que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante”.

“Con el tiempo verás que, aunque seas feliz con los que están a tu lado, añorarás terriblemente a los que ayer estaban contigo y ahora se han marchado. Con el tiempo aprenderás que intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas, decir que quieres ser amigo, ante una tumba, ya no tiene ningún sentido. Desafortunadamente solo con el tiempo…”

Cómo me gustaría, querido Mac, que estas hermosas palabras quedaran grabadas indeleblemente en tu corazón y se pusieran en práctica desde hoy, para que este complicado mundo fuera un hábitat, donde toda la gente viviera sin temor, con la renovada esperanza de un mejor mañana para todos. Apliquémonos a ser instrumentos que con nuestros actos y siguiendo los consejos del poeta argentino, dejemos un perfumado recuerdo de nuestro paso por el planeta y, con la gratitud de las futuras generaciones, construir un mundo más vividero y justo que permita a todos lograr sus su sueños y vivir en paz.

Si pusiéramos a funcionar en nuestra vida estas palabras tan esperanzadoras y sabias, creo que sería una nueva alborada para el mundo, y lo más probable es que viviésemos una época de un amoroso respeto y una hermandad que no se ha conocido hasta ahora en las generaciones pasadas. Aunque el Maestro Jesús nos dejó la llave de la felicidad, por medio del Mandamiento del Amor, a sí mismo y al prójimo, nos hemos olvidado de su legado de amor y comprensión y hemos caminado por senderos sinuosos y complicados que ha generado una feroz violencia y un mundo lleno de problemas que no hemos podido resolver. Intentemos nuevamente aplicar los ejemplos de Cristo, para poder contemplar una nueva aurora de paz y sabiduría entre nosotros. Recibe mis mejores deseos acompañados del cálido abrazo que te ofrezco. Mac.