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¿Qué haces, mi querido Mac?:

Con saludos afectuosos, te cuento algo que me impresionó sobremanera leyendo un artículo periodístico publicado en 1971 por Martín Descalzo, que refiere que, antes del Cónclave en el que fue elegido el cardenal Montini con el nombre de Pablo VI, él comentó: “Haría falta estar loco para desear ser Papa”. Y a los ocho años de su pontificado vimos cómo el enorme peso de su responsabilidad lo transformó en un hombre con un desgaste físico notable. Su nariz se hizo más prominente; su rostro avejentado y el brillo de sus ojos se opacó, mostrando una mirada triste en unos cuévanos que manifestaban una honda preocupación por la gran responsabilidad de dirigir la Iglesia de Cristo. La complejidad que desde su tiempo se experimentaba en la marcha del mundo, dejó una huella profunda en su alma y en su cuerpo, y es que dirigir una institución tan compleja como la Iglesia Católica, requiere una sabiduría y un tacto diplomático poco común.

La historia se repite ahora con el Papa Francisco, que ha emprendido reformas para restaurar el brillo de la Iglesia y se ha encontrado con la oposición del “fuego amigo” de algunos cardenales conservadores que no desean cambios en su estructura y subrepticiamente han criticado acerbamente los intentos de cambiar y mejorar la buena marcha de la llamada “barca de Pedro”, para llevarla a buen puerto. Y la verdad es que la frase del Papa Montini sigue vigente con el Papa Francisco: “se necesita estar loco para desear ser Papa”. Vemos cómo el Papa Francisco, a pesar de sus problemas de salud, sigue con la idea de reformar positivamente la Iglesia, a pesar de la oposición velada de muchos jerarcas.

Lo que sucede en lo religioso se refleja también en lo político. ¿Se requiere estar loco para lograr ser Presidente? Estamos presenciando una rebatinga de decenas de gentes que quieren “redimir a la Patria como candidatos independientes: ¡cuarenta y ocho sujetos que desean llegar a poner las asentaderas en la silla presidencial!.. para redimir a México de tanto malandrín que ahora maneja los destinos del país hasta ahora. Cada uno de ellos tiene la fórmula para sacar a México del enorme socavón en el que lo han sumido los dirigentes actuales. No será fácil para ellos, les exigen casi un millón de firmas para aparecer en las boletas el día de las elecciones .Muy pocos los van a lograr, según los cálculos de politólogos de prestigio. La recolección de firmas es un engorro y hasta ahora van muy lentos. Lo más probable es que su aventura de lograr la candidatura presidencial termine en una decepcionante desilusión.

El gallinero político está en plena efervescencia y creo que las elecciones del próximo año son de pronóstico reservado. Pongámonos sólo a pensar en el pobre elector al ir a votar y encontrarse con tanto aprendiz de salvador de la patria. ¿Cómo irán a hacer una plataforma de propuestas para mejorar el país?; y el votante, ¿cómo decidirá su voto ante los montones de propuestas de tanto candidato? Está en chino. En muchas décadas no se había visto un intríngulis político tan revuelto y complicado como el de las elecciones del próximo año. “En fon”, como diría Gil Gamez. Las cosas están de las setenta mil chilindrinas y habrá que encomendarnos a toda la corte celestial para salir de los socavones en los que nos ha situado toda la runfla de políticos que padecemos. Recibe mi saludo con cariño y un buen abrazo. Mac.