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Querido amigo Mac:

Le pregunta un niño a su abuelito: “Dime, abuelito, ¿qué usaban ustedes cuando no había computadoras, ni teléfonos celulares, ni internet, ni todas los inventos sorprendentes de la tecnología de que ahora gozamos?” Y socarronamente el abuelito le contesta: “Usábamos la cabeza y ejercitábamos el cerebro, querido nieto”.

¡Qué razón tenía el abuelito! Ahora la tecnología nos facilita mucho las actividades de la vida, contamos con artefactos que parecen salir de la lámpara de Aladino, muchas cosas parecen tan sorprendentes que parecemos vivir en un mundo encantado, en donde saltan muchas cosas que nos dejan “patidifusos” por el ingenio y la inventiva de gente muy calificada, que quieren hacernos la vida más sencilla al parecer, pero nos la complica en muchos aspectos.

Veamos: La telefonía celular, ese aparatito que manejan millones de personas con el objeto de mejorar la interacción entre las personas, ¿se ha logrado? Creo que no. A pesar de que ese singular artefacto se pensó para mejorar la comunicación humana, lo que sucede es que la ha bloqueado, seguimos sin comprendernos. Si pudiésemos analizar lo que se escucha en cotidianamente en esos aparatos, quizá se llegue a concluir que son un vertedero de palabras inútiles que en nada colaboran al entendimiento entre los hombres. Millones de palabras se deslizan en los celulares para decir ¡absolutamente nada de provecho!, sólo frases comunes, tonterías sin trascendencia que manifiestan la pobreza interior de quienes las pronuncian. Añade a eso los “jueguitos” que insertan los fabricantes en ellos, en los que se mata miserablemente el tiempo de vida que se podría ocupar en acciones más útiles y provechosas. Se dilapida tontamente al tiempo que se podría aprovechar para mejores actividades.

Y qué nos dices acerca de otro invento mágico: la televisión. Una herramienta de comunicación que sería portentosa si se ocupara en cosas trascendentes, sin olvidar la diversión y el esparcimiento. Lo que ha creado es una terrible adicción de millones de gentes que literalmente se pegan a la televisión durante horas y horas para saturar su intelecto de programas que no aportan nada de provecho y sí vacían en la mente millones de imágenes, montones de información que nada positivo aportan al mejoramiento de la vida. Los canales disponibles se han convertido en instrumentos de manipulación para las cúpulas que manejan la política y la economía con los tristes resultados que estamos observando.

Súmale a estos medios el popular internet, convertido en un instrumento que sirve hasta ahora para vaciar todas las frustraciones de los que tiran la piedra y esconden la mano, escudados en el cobarde anonimato para insultar groseramente a los que no piensan como ellos. Este medio también podrá ser de una utilidad maravillosa para mejorar el mundo, pero hasta ahora sólo sirve para regar basura electrónica a los cuatro puntos cardinales. ¡Lástima! Tan útil que podría ser para el mejoramiento de los habitantes de este planeta.

Todos esos maravillosos instrumentos tecnológicos que servirían para mejorar el entendimiento entre nosotros, hasta ahora sólo han sido herramientas que masifican y entontecen a las masas. Ejemplos tenemos muchos. Ahí tienes el futbol, hermoso deporte convertido en instrumento adormecedor que, en manos de negociantes, nos atosiga todos los días y a todas horas con reseñas que sólo adormecen y eliminan la capacidad de pensar de la gente y suprimen el deseo de trabajar por la audiencia. El problema es monumental y parece que estamos adormecidos para reaccionar.

Espero que reflexiones sobre esto y recibe mis saludos afectuosos y el cálido abrazo de siempre. Mac.