mac16

Mac, te saludo como siempre con gran afecto:

Cada mañana las noticias nos despiertan y depositan racimos de muertos en nuestra TV. Hoy no ha sido la excepción, se informa que en Somalia el terrorismo ha segado la vida de casi 300 personas en un acto terrorista sembrando desolación y acabando casi con una ciudad. Estamos llegando a un punto en el que se tiene temor de despertar en la mañana y enterarse de las locuras que algunos seres ¿(humanos?) son capaces de efectuar. Las malas noticias vuelan y nos informan de las tonterías y salvajadas de que son capaces algunos “pitecantrophus erectus” que brotaron en el siglo XXI, para dañar a tantas personas. Nunca podremos explicarnos las sinrazones de los terroristas que, escudados en una ideología, se atreven a sacrificar a tanta gente que ignora por qué muere en forma tan dramática. Recordemos lo sucedido en Las Vegas, hace sólo unas semanas.

Quizá te preguntes, como yo, ¿qué habrá en el corazón y en la mente de los que realizan actos tan terribles como éstos?  ¿Tendrán algún remordimiento?   ¿Pensarán en la desolación y el sufrimiento que dejan en al alma de tantas víctimas? Sólo los autores de estos cobardes actos lo saben. A nosotros sólo nos toca suponer qué mueve a estos desalmados a cometer delitos tan horrendos y reprobables y esperar que algún día la justicia divina les cobre  sus maldades.

Con todo lo que está ocurriendo en el mundo sólo se me ocurre pensar si en un futuro cercano o lejano el ser humano será más humano y podamos despertar a una era en la que nos veamos como hermanos, hijos del mismo Dios, el mundo marche por senderos de paz y de entendimiento que permita la comprensión amorosa y brote una época de felicidad en el planeta.

¿Será una utopía la que estoy soñando? Porque lo que estamos viendo ante los sucesos del sismo del pasado 19 de septiembre muestran lo peor de algunos seres que están cerca de la animalidad, aprovechando como aves de rapiña el drama que viven miles de gentes que perdieron su casa y sus bienes, y bien gandallas, sin importarles el dolor que muchos sufren, se apropian de los bienes que la gente ofrece para aliviar un poco el sufrimiento de los que han perdido casi todo.

Y por un lado vemos la generosidad de gente que compasiva y amorosamente se desprende de muchas cosas para ayudar a los damnificados y otros que, desgraciadamente, se aprovechan y medran con el dolor y el sufrimiento de los demás.

Cuando dramas como éste suceden, aflora lo más bello y lo más mezquino del hombre y aparece la realidad de lo que cada uno lleva en su corazón y de lo que es capaz de dar o de negar ante hechos tan dolorosos como el ocurrido hace unas semanas.

Renovemos pues la esperanza y confiemos en que un nuevo amanecer en el mundo nos permita vivir en una hermandad en la que se viva prodigando amor y comprensión entre los que habitamos este planeta. ¿Es un sueño imposible? Creo que no. Lo que nos reste de vida apliquémoslo al hermoso objetivo de lograr que la paz y la felicidad reine entre el género humano. Que no dejemos morir el hermoso sueño de esperar un mundo mejor donde reine la justicia y el orden, ahora tan lejos de nosotros. Recibe mi abrazo cálido y sincero y mis mejores deseos. Mac.