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Querido amigo Mac:

A raíz de la publicación de cuatro libros del autor español José Antonio Pagola, sobre los Evangelios de Marcos, Juan, Lucas y Mateo, en los que hace un acucioso estudio, lanza una inquietante pregunta: ¿En realidad sabemos quién es Jesús, a qué vino a este mundo y cómo afecta e incide sobre nuestras vidas? Tenemos que reconocer que sabemos muy poco. Los de mi generación nos quedamos con las añejas respuestas del Catecismo del P. Ripalda, y las nuevas generaciones parecen tener poco interés en saber Quién es el personaje que partió en dos la historia de este planeta con su doctrina de amor y el ejemplo de su vida, que culminó con su muerte en la Cruz y su Resurrección. La doctrina de Jesucristo se extendió a gran parte del mundo y millones de gentes engrosaron las filas del llamado cristianismo en muchas latitudes.

Lo que Pagola sostiene en sus libros es que muchos dicen ser cristianos, pero no practican la doctrina que nos enseñó el Maestro Jesús. El escritor, que se ha sumergido en un profundo estudio de los cuatro Evangelios, sostiene que hay un reducido número de cristianos. Los demás no son más que adeptos que dicen ser seguidores de Cristo engrosando las filas de los comodones que lo son por tradición, conformándose con la práctica de la liturgia y algunas formas de culto que no requieren de un compromiso y de una convicción profunda que avale sus palabras.

Lo que se advierte en los libros del autor, es su inquietud por actualizar el Evangelio a la complicada época que ahora vivimos, sacudir fuertemente a los fieles recordando a las cúpulas la obligación y la gran responsabilidad que tienen de conservar la pureza y el mensaje de Cristo para transformar este mundo que ha perdido la brújula y se encuentra tan desorientado.

Todos somos responsables de la crisis que vive la Iglesia Católica. Desde la “infantería”, a la que parece no importarle los escándalos que han salido a la luz, como de la jerarquía, que parece haber olvidado su importante misión de ser un ejemplo para toda la grey.

Lo que debemos hacer, creo, es apoyar los esfuerzos del Papa Francisco para restaurar el brillo y la pureza del cristianismo y renovar nuestras creencias, para mejorar este mundo tan alejado de la doctrina del amor que el Maestro Bueno nos vino a enseñar y que no hemos podido aplicar desde hace dos milenios.

Me encantaría, querido Mac, que hicieras lo posible por conseguir estos libros que nos muestran el camino para volver a la pureza y a la autenticidad de las enseñanzas del Maestro Jesús. Son las posturas de un estudioso del Evangelio que no ha dudado en llamar a las cosas por su nombre y que además propone soluciones para retornar al encuentro de una enseñanza que, sin duda alguna, va a mejorar el rumbo de esta mundo tan desorientado por falta de un camino que nos lleve a la fraternidad y a la comprensión entre los habitantes de este planeta.

Ojalá que puedas dar un lectura reflexiva de estas publicaciones, para clarificar nuestras creencias y ser generadores de un movimiento que secunde el gran trabajo del Papa Francisco ,en su anhelo de aplicar las enseñanzas de Jesús en un mundo que las ha olvidado, con las consecuencias que estamos viviendo los hombres de hoy. Recibe mi abrazo afectuoso, acompañado de un saludo cariñoso: Mac.