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Querido amigo Mac:

Tengo que confesar que me encuentro con la mente perezosa. Por más que busco en mis neuronas no doy con algún tema que pueda interesarte. Estoy fatigado de escribirte sobre las locuras que cotidianamente suceden en el mundo, ya los muertos por violencia se cuentan por millares; la tristeza, la impotencia y la ira se adueñan de muchas almas que no sabemos ni qué pensar ni cómo actuar. La clase política sigue en “sus trece”. La corrupción, la impunidad y la falta de decisión para enfrentar los problemas que nos aquejan, nos tienen sumergidos en el desencanto y la desesperanza; parece no encontrarse solución a la cascada de problemas que se sufren a lo largo y ancho del país. Se dice que la crisis es mundial, que se ha perdido la brújula y que no sabemos hacia dónde mirar ni qué esperar.
A pesar de lo negro del panorama y las complicaciones que esto nos augura, no debemos perder la calma. Emprendamos una campaña para sembrar un optimismo bien fundamentado que, sumado a las pequeñas acciones personales, permitan cambiar el derrotero que los agoreros del desastre están anunciando. No todo está mal. Hay miles de actos de bondad que amorosamente realizan cada día muchos seres anónimos, que impiden la desesperación y renuevan la fe en la capacidad de hacer el bien de incontables seres humanos que cotidianamente depositan en el mundo su contribución de bondad y optimismo, que alivia las tonterías que los sembradores del odio depositan en el planeta.
Entonces, ¿de qué escribirte, qué tema manejar ante lo revuelto que está el mundo? Se me ocurre que esta humilde columnilla semanal pudiera sembrar en el alma de quien la lee una inquebrantable fe en un porvenir lleno de paz, alegría y confianza en el Padre que nos cuida y nos protege amorosamente, aunque a veces nos parezca que está ausente y no escucha el sufrimiento que los mismos hombres causan a sus semejantes. Si todos los días oras y recitas meditando el Padrenuestro, recordarás que al final de esta hermosa oración, que el mismo Jesús nos enseñó, decimos: “Líbranos de todo mal”. Y nosotros, llenos de confianza, como si fuésemos tomados de su mano, caminamos hacia un futuro lleno de hermosas promesas, a pesar de los nubarrones que parecen ensombrecer el porvenir, y, con la confianza de un niño que espera lo mejor, camina a su lado seguro de que las situaciones que se padecen hoy, tan dramáticas y desesperantes, desaparecerán como la noche cuando aparece la luz del nuevo día anunciando nuevas y placenteras experiencias que mejoren este maltratado mundo.
Se dice que “lo mejor está por llegar” y, aunque lo veamos como una utopía, debemos ver el futuro con serenidad y actuar con entereza, valentía y coraje para que las cosas mejoren para todos. Unamos, pues, voluntades y acciones positivas para promover cambios que beneficien a la comunidad; dejemos de creer en las repetidas mentiras que los gobiernos nos dicen, luchando con inteligencia para el mejoramiento social. Por lo pronto, vivamos con austeridad para soportar los aumentos desmedidos de luz y gasolinas que nos prometieron disminuir, con las cacareadas reformas que fueron sólo un engaño criminal. Ya no les creemos ni les guardamos respeto alguno. Te envío saludos afectuosos y el abrazo cálido de siempre. Mac.