mac

Apreciado amigo Mac:

En sabrosa charla con mi amigo Carlos, hubo interesantes opiniones que me gustaría compartir contigo. Tratamos diversos temas, pero hubo unas frases que me hicieron tratar de reflexionar a fondo. Trataré de recordarlas: “Ante la escalada de violencia que se sufre en el mundo en la actualidad, habrá que recordar que el hombre mata a sus semejantes por dinero o por poder, pero los asesinos más despiadados son los que matan por las ideologías, por esas idiotas etiquetas que nos gusta manejar cuando se carece de profundidad en la argumentación”. Y expresó su punto de vista: “Dime qué es ser de derecha y ser de izquierda; qué es ser demócrata o republicano; ser panista, priista o perredista; ser católico, pentecostal o testigo de Jehová; ser comunista o capitalista; ser guapo o feo. Son opiniones simplistas que lo único que logran es dividirnos e iniciar odios que provocan incendios sociales que son muy difíciles de apagar”.
“Hay muchos ejemplos. Te diré solo algunos: La división entre blancos y negros, que ha dado como resultado el racismo; entre musulmanes y cristianos, que ha dado origen al terrorismo con criminales actos, donde mueren cientos de inocentes en los que nada tienen que ver las víctimas. Son vulgares criminales que, amparados por una ideología, se convierten en matones de tiempo completo, sin que les importe el dolor y el sufrimiento que causan a los demás.
“Si recorres las páginas de la historia, te darás cuenta de que esto no es nada nuevo; estos sucesos parecen ser cíclicos, lo que cambia son los personajes y los diferentes grados de crueldad, ante los cuales sorprende la variedad de formas de hacer daño y provocar sufrimientos que parecen fraguarse en mentes satánicas, sin que les importe la magnitud del dolor que originaron.
“El ejemplo más dramático sucedió cuando un personaje diabólico –Hitler– desató una guerra mundial que dejó 60 millones de muertos regados en los campos de batalla y de concentración, al intentar crear un sistema social que duraría un milenio y sólo resistió ocho años para derrumbarse. A pesar de los años transcurridos, solo dejó dolores inenarrables que todavía duelen al recordarlos.
“Recordemos algo más cercano: La destrucción de las Torres Gemelas por aviones que llevaban como pasajeros a musulmanes fanáticos, y el resultado fue: más de tres mil vidas perdidas y dos gigantescos edificios convertidos en ruinas en un ataque espantoso que, a pesar del tiempo transcurrido, no acabamos de comprender. Suma a esto los variados actos terroristas que han sucedido en años recientes, y llegarás a la conclusión de que el hombre, a pesar de los milenios de historia ya vividos, no ha crecido ni unos cuantos centímetros en bondad y compasión hacia sus semejantes, lo cual es doloroso y decepcionante.
“Y qué me dices de las secuelas que dejan tales actos en la gente que los sufre, el miedo y la angustia que generan, dejan en el ánimo de las gentes solo desesperación e impotencia, ante el horror provocado por fanáticos que, escondidos en una ideología, solo dejan dolor y sufrimientos que no desaparecen con el tiempo”.
La charla cesó y el silencio envolvió pensamientos no expresados de intensa preocupación por tales sucesos que no alcanzamos a comprender. Ojalá que Dios les perdone y haga renacer la esperanza en nosotros. Te reitero mi afecto y te ofrezco un abrazo con gratitud acompañado del deseo de que ya no sucedan estos actos tan inhumanos que tanto hacen sufrir a todos. Mac.